{"id":11443,"date":"2018-09-13T00:00:00","date_gmt":"2018-09-13T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/corregirse-y-enmendarse"},"modified":"2024-02-22T21:36:30","modified_gmt":"2024-02-23T03:36:30","slug":"corregirse-y-enmendarse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/corregirse-y-enmendarse","title":{"rendered":"Corregirse y enmendarse"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras<\/i>, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero.&nbsp;<\/b><\/p>\n<p><b>Escritor<\/p>\n<p>\/<\/p>\n<p> corcoba@telefonica.net<\/b><\/p>\n<p><b><i><\/i><\/b><\/p>\n<blockquote><p><b><i>\u201cAmar es vivir fuera de s\u00ed, a coraz\u00f3n abierto, sin temor a mirarse y a verse en camino\u201d<\/i><\/b><\/p><\/blockquote>\n<p>Nuestra propia historia nos pone en camino, nunca como n\u00f3madas solitarios, sino como andarines poblados de abecedarios para entendernos y hacer familia, a trav\u00e9s de la memoria y la esperanza. Con los recuerdos podemos evitar los errores del pasado y confluir hacia horizontes m\u00e1s claros. Por otra parte, est\u00e1 bien reanimarse sabiendo que una ilusi\u00f3n aviva nuevas ilusiones, y esto por s\u00ed mismo, ya es un gran paso adelante. A veces, nos ahogamos en historias in\u00fatiles que no valen la pena ni dedicarles un minuto de nuestro tiempo, pues lo verdaderamente interesante es acogerse y respetarse unos a otros, corregirse y enmendarse colectivamente, con lo que esto supone de enriquecimiento y evoluci\u00f3n. <\/p>\n<p>El tiempo y la naturaleza tienen la capacidad de rectificar nuestros propios defectos. Personalmente, hace unos d\u00edas me puse a imaginar ese mundo trazado por Val\u00e9rie Schmitt (Directora Adjunta del  Departamento de Protecci\u00f3n Social de la OIT), \u201cdonde ning\u00fan ni\u00f1o necesite trabajar para ayudar a sus padres, donde ninguna madre tenga que regresar al trabajo el d\u00eda despu\u00e9s de dar a luz, donde ninguna persona mayor se vea obligada a trabajar hasta la muerte, donde ninguna persona con discapacidad tenga que mendigar en las calles\u2026\u201d. Yo mismo, tras despertar del relato, me di cuenta que el camino es hacia uno mismo, hacia su propio coraz\u00f3n; empedrado, en ocasiones, por odios y venganzas absurdas.<\/p>\n<p>En efecto, para muchos de nosotros este cosmos sigue siendo una quimera. A los hechos me remito, el 55% de la poblaci\u00f3n mundial vive sin protecci\u00f3n social, o sea, sin amparo alguno. Quiz\u00e1s, por ello, tengamos que pensar en otras sendas m\u00e1s solidarias y no ego\u00edstas, cuando menos para permanecer unidos. En este sentido, nos alegra que despu\u00e9s de sus cien a\u00f1os de sue\u00f1os, la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo, se disponga a trabajar duro en la creaci\u00f3n de una cultura auxiliadora socialmente, generando de este modo el impulso que se requiere para hacer realidad la protecci\u00f3n social universal. <\/p>\n<p>Sin duda, tenemos que poner m\u00e1s alma en nuestro quehacer diario, si en verdad queremos dejar a nuestros descendientes un mundo menos fracturado y violento, al que hoy le devora el ego\u00edsmo y la falta de aut\u00e9ntico amor entre an\u00e1logos. Ojal\u00e1 aprendamos a enmendarnos, a sentir nuestra peque\u00f1ez de no ser nadie sin los dem\u00e1s, a tomar la inquietud de reencontrarnos como prop\u00f3sito diario, desafiando la adormecida conciencia de la mundanidad que todo lo somete al inter\u00e9s del poder\u00edo. Desde luego, ha llegado el momento de derrumbarnos y recapacitar, de ver otras salidas m\u00e1s humanas, de que los moradores de todas las culturas practiquen m\u00e1s que nunca la sinton\u00eda de la escucha, para entrar en consideraci\u00f3n con toda vida humana, por min\u00fascula que nos parezca.<\/p>\n<p>Realmente cuesta entender que, en medio de los desaf\u00edos que presenta el orbe actual, no se reconsidere que lo arm\u00f3nico llega de la mano de lo justo, y que teniendo voluntad de dejarnos acompa\u00f1ar por lo aut\u00e9ntico y por la equidad, por muy amargos que sean los d\u00edas, mejoraremos nuestras atm\u00f3sferas al menos con m\u00e1s sosiego, y por ende, renacer\u00e1 una nueva \u00e9poca, en la que esta diversidad ya reconciliada, har\u00e1 florecer nuevos espacios, donde caminar juntos, donde trabajar unidos,  porque el tiempo no se detiene, continua sin cesar y hemos de ponernos de acuerdo. Pero, ciertamente, hasta que los que ocupan puestos de responsabilidad no acepten con valent\u00eda su modo de ejercer el poder, sirviendo a todos y sin oprimir a nadie, va a ser dif\u00edcil sentir ese mundo unido que todos decimos anhelar. Lo dec\u00eda la inolvidable Misionera de origen Alban\u00e9s naturalizada India, Madre Teresa de Calcuta (1910-1997): \u201cEl que no vive para servir, no sirve para vivir\u201d; y, cu\u00e1nta raz\u00f3n tiene su c\u00e9lebre frase, porque vivir es legarse m\u00e1s all\u00e1 de las meras palabras, no enriquecerse de nuestros semejantes, jam\u00e1s robarles como suelen hacer esa legi\u00f3n de corruptos que ocupan algunos pedestales con poder en plaza. \u00a1Qu\u00e9 degeneraci\u00f3n m\u00e1s tremenda el esp\u00edritu de la corrupci\u00f3n!<\/p>\n<p>Por cierto, la reciente llamada del presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el eslovaco Miroslav Laj\u010d\u00e1k, de que \u201clas Naciones Unidas se necesitan m\u00e1s que nunca y, sin embargo, hay gobiernos que no parecen entender eso\u201d, debiera de hacernos repensar la idea, de que hemos de ponernos todos a servir m\u00e1s y mejor, s\u00ed quieren bajo el est\u00e9tico intelecto de que amar es vivir fuera de s\u00ed, a coraz\u00f3n abierto, sin temor a mirarse y a verse en camino. Porque la concordia llega con el perd\u00f3n siempre a punto, despu\u00e9s de fusionarse a la c\u00e1tedra del donarse; que, en el fondo, es desprenderse de uno mismo, llorando con el que llora y riendo con el que r\u00ede. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras.<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":11444,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11443"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11443"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11443\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":29032,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11443\/revisions\/29032"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11444"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11443"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11443"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11443"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}