{"id":11296,"date":"2018-08-28T00:00:00","date_gmt":"2018-08-28T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-rencor-no-puede-envenenarnos-una-sociedad-barbara-dominadora-todo-lo-destruye-pues-se-construye-en-el-odio-y-se-levanta-en-la-venganza"},"modified":"2024-02-22T21:35:42","modified_gmt":"2024-02-23T03:35:42","slug":"el-rencor-no-puede-envenenarnos-una-sociedad-barbara-dominadora-todo-lo-destruye-pues-se-construye-en-el-odio-y-se-levanta-en-la-venganza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-rencor-no-puede-envenenarnos-una-sociedad-barbara-dominadora-todo-lo-destruye-pues-se-construye-en-el-odio-y-se-levanta-en-la-venganza","title":{"rendered":"El rencor no puede envenenarnos   \u201cuna sociedad b\u00e1rbara dominadora todo lo destruye,  Pues se construye en el odio y se levanta en la venganza\u201d"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>Para cualquier ser humano, la vida ha de tomarse como una misi\u00f3n a resolver en comunidad, puesto que nada por si mismo podemos hacer. S\u00f3lo manteni\u00e9ndonos unidos podremos transmitir a las generaciones futuras un planeta m\u00e1s habitable, m\u00e1s social y m\u00e1s seguro. Ojal\u00e1 alg\u00fan d\u00eda desaparezcan de la faz de la tierra los sembradores del odio y la venganza, los esp\u00edritus cautivos del mal, las necedades de los individuos, para llevarnos hacia otros estilos de vida m\u00e1s aut\u00e9nticos y responsables. Realmente, me causa pavor este mundo de negociantes, sin escr\u00fapulos, insaciable, corrupto a m\u00e1s no poder, que no acierta a extender la mano, ni sabe llorar con los que lloran. Cu\u00e1nta tristeza hay en los excluidos, pero tambi\u00e9n cu\u00e1nto endiosamiento injertamos a la hora de querer subirnos al carro de los triunfantes. Ante este panorama absurdo y cruel, la lucha por la verdadera justicia es inevitable. Es tiempo de mirar a nuestro alrededor y de actuar con clemencia. No pongamos m\u00e1s grilletes a la aurora. Despertemos aplacando, avivemos otros horizontes m\u00e1s indulgentes, despojados de toda falsedad, pues m\u00e1s all\u00e1 de las apariencias es como se construye la paz, pues ya debieran empezarnos a cansar las repetitivas situaciones de enfrentamientos sin sentido. <\/p>\n<p>Miremos nuestra propia historia de irracionales vencedores y vencidos, cuando uno debiera vencerse a s\u00ed mismo, y ser m\u00e1s amor que guerrero. No puedo creer que continuemos activando inciviles momentos de otro tiempo. Sirvan esos memorandos hist\u00f3ricos para un cambio de actitudes. Ganaremos armon\u00eda si somos m\u00e1s comprensivos. Ciertamente, ha llegado el momento de llamar a la unidad, de convivir sin reproches, de aceptar otros caminos m\u00e1s esperanzadores y justos. Unos no lo pueden derrochar todo, reduciendo su gozo a la epidemia del consumo, mientras otros carecen de lo necesario para vivir. \u00a1Qu\u00e9 mundo tan salvaje es \u00e9ste! Muchos inmigrantes ilegales han tenido que participar en matrimonios simulados para obtener permisos de residencia. Por eso, en medio de esta vor\u00e1gine actual, hacen falta otros pol\u00edticos m\u00e1s servidores, tambi\u00e9n otras pol\u00edticas m\u00e1s po\u00e9ticas, adem\u00e1s de otros pedestales m\u00e1s solidarios con el pr\u00f3jimo. La cuesti\u00f3n no es tenerlo todo, sino repartirlo mejor; tampoco probarlo todo, sino el compartirlo bien. Con cerca de un mill\u00f3n de refugiados viviendo en Bangladesh desde hace un a\u00f1o, los rohiny\u00e1s est\u00e1n al borde de otra tragedia pues expertos de la ONU advierten que el plan de respuesta apenas tiene un tercio de los fondos que necesita para cerrar el a\u00f1o. Quit\u00e9monos armas y pongamos m\u00e1s alma en nuestras acciones. Al fin y al cabo, necesitamos pocas cosas para desterrar de nosotros el dolor. Quiz\u00e1s voluntad, coraje para no dejarnos arrastrar por la violencia y mucha paciencia para hacer posible la mansedumbre del alma.  <\/p>\n<p>Frente al momento actual, y a pesar de los diversos frentes terror\u00edficos abiertos, hemos de ser audaces y sin desfallecer hemos de navegar tierra adentro, para que todas las culturas se hallen en  esas aguas profundas donde todo es m\u00e1s verdadero. El miedo no puede paralizarnos. Activemos nuestro propio valor, y desde esa valent\u00eda inherente a cada cual, no habr\u00e1 tormenta que nos pare. Cada d\u00eda es un nuevo engrandecerse, para buscar la respuesta verdadera a tantas preguntas, m\u00e1s all\u00e1 de los ideol\u00f3gicos esquemas mundanos. Movilizarnos es de humanos e indudablemente un camino de desarrollo interior, en ant\u00edtesis a la tendencia actual del individualismo consumista que termina aisl\u00e1ndonos en la b\u00fasqueda del bienestar al margen de los dem\u00e1s. En consecuencia, no nos dejemos asfixiar por las contrariedades del camino, es menester muchas veces hacer silencio para poder discernir, en otras ocasiones ser\u00e1 preciso alzar la voz para penetrar en los corazones, y por siempre interrogu\u00e9monos sin distracciones, cuando menos para superar la oposici\u00f3n del maligno. Desde luego, una sociedad b\u00e1rbara, dominadora y sin principios, todo lo destruye sin importarle nada, pues se construye en el odio y se levanta en la venganza. Sea como fuere, no tiene sentido vengarse, ya que uno se asemeja de este modo a su enemigo. Lo mejor, lo m\u00e1s saludable para nuestros propios salones interiores, es reconciliarse con uno mismo y sus an\u00e1logos, verse con otro talante distinto, siempre conciliador. No caigamos en la tentativa de lavar con sangre, la misma sangre derramada, tomando as\u00ed la revancha como abecedario. Desertemos del ojo por ojo, diente por diente. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":11297,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11296"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11296"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11296\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28978,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11296\/revisions\/28978"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11297"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11296"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11296"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11296"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}