{"id":11222,"date":"2018-08-20T00:00:00","date_gmt":"2018-08-20T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-mundo-se-acrecienta-de-victimas"},"modified":"2024-02-22T21:35:19","modified_gmt":"2024-02-23T03:35:19","slug":"el-mundo-se-acrecienta-de-victimas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-mundo-se-acrecienta-de-victimas","title":{"rendered":"El mundo se acrecienta de v\u00edctimas"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>En este mundo cruel, en el que cada d\u00eda nos reinventamos nuevos tormentos, la sociedad debe ocupar el lugar de las v\u00edctimas y dar respuestas a sus voces. No pueden sentirse abandonados a su suerte, hay que atender a sus necesidades, escucharles siempre, que no se sientan olvidados, sin apoyo, solidarizarse con su martirio, adherirse a su tristeza, hasta el punto de que hallen en nosotros una mirada de consuelo, un abecedario de alivio, ya no solo de las instituciones, sino tambi\u00e9n el abrazo de sus mismos an\u00e1logos en el camino. Tenemos que recuperar esas vidas ahogadas, perdidas y sin ganas de levantarse, pues sus traumas suelen ser verdaderamente dif\u00edciles de sanaci\u00f3n. Sin duda, todos estamos llamados a garantizar el respeto universal de los derechos humanos y del estado de derecho como pilar fundamental de la lucha contra cualquier tipo de abuso. Ha llegado el momento, por tanto, de hacer frente a las condiciones que propician la propagaci\u00f3n de estos calvarios. Activemos redes de sustento para esas gentes que han sido asoladas por la fuerza del maltrato, por el atropello de los sembradores del terror, o por la violencia de la dominaci\u00f3n. Deber\u00edamos aprender de nuestro pasado y deber\u00eda haber elevaci\u00f3n de responsabilidad, tanto de los agentes abusadores o sembradores del terror, como por parte de aquellos que miraron hacia otro lado y permitieron que se produjera la salvaje acci\u00f3n. <\/p>\n<p>El salvajismo nos ha vuelto seres sin escr\u00fapulo alguno, de una frialdad superior a la de las bestias m\u00e1s b\u00e1rbaras, lo que nos exige a todos, cuando menos un mayor inter\u00e9s colectivo. Tenemos que volver a esas sociedades m\u00e1s arm\u00f3nicas, y convertirnos como ese orgulloso hijo del continente africano, Kofi Annan, recientemente fallecido, en todo un gu\u00eda del di\u00e1logo, en un inventor de la palabra justa para la resoluci\u00f3n de problemas, no en vano dirigi\u00f3 a la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas hacia el nuevo milenio con una dignidad y determinaci\u00f3n inigualables, tal y como hoy reconocen multitud de dirigentes que trabajaron junto a \u00e9l, con la persistente ilusi\u00f3n de caminar hacia un mundo m\u00e1s humano y solidario. He aqu\u00ed, una de sus c\u00e9lebres citas, que escribi\u00f3 para la UNESCO, el a\u00f1o 2011: \u201cDebemos actuar a un nivel m\u00e1s elevado para prevenir los conflictos violentos antes de que ocurran. Necesitamos desarrollar una cultura de paz. El principio fundamental de esa cultura debe ser la tolerancia. Es decir, la capacidad de apreciar y celebrar las diferencias que conforman la variedad y riqueza de nuestro planeta\u201d. Ciertamente, bajo este lenguaje de la consideraci\u00f3n al semejante, descender\u00edan el n\u00famero de v\u00edctimas, y por ende, esa naturaleza maligna naciente del odio y despreciativa de toda existencia. <\/p>\n<p>Por desgracia, debido en parte a esa falta social de deberes \u00e9ticos y morales, se han disparado los seres vivientes sacrificados o destinados al sacrificio. Esto es lo grave, lo grav\u00edsimo del momento presente, las in\u00fatiles contiendas que nos producimos a diario entre nosotros mismos, muchas veces avalados por una legi\u00f3n de c\u00f3mplices. No importa la multitud de agraviados, con tal de imponer el miedo y el dolor. Esta no es la atm\u00f3sfera que nos merecemos. Necesitamos caminar juntos. No hay que tener miedo a las diferencias. Estamos llamados a entendernos. Lo fundamental es ponerse en el lugar del otro. Nos hace falta otro esp\u00edritu m\u00e1s aut\u00e9ntico que impregne nuestras jornadas en expresiones de servicio, en un ejercicio responsable y generoso de la propia misi\u00f3n humanitaria. Quiz\u00e1s exista una sola tristeza, la de no ser buenos acompa\u00f1antes, buenos auxiliadores, m\u00e1s vivos y m\u00e1s humanos en definitiva. Indudablemente, no es sencillo transformar este h\u00e1bitat de habladur\u00edas f\u00e1ciles por otro de honduras del alma, que es como en realidad se construye la paz y se hace amigos. Sea como fuere, no puedo dejar de recordar aquella pregunta que se hac\u00eda santo Tom\u00e1s de Aquino cuando se planteaba cu\u00e1les son nuestras acciones m\u00e1s grandes, cu\u00e1les son las obras externas que mejor manifiestan nuestro amor a Dios. Sin dudar, \u00e9l respondi\u00f3 que son las obras de misericordia con el pr\u00f3jimo. En efecto, son esos actos de donaci\u00f3n verdadera los que acrecientan en nosotros un sentimiento de humanidad que nos engrandece. Ayud\u00e9monos en este intento de esperanzarnos como familia. Al fin y al cabo, todos somos v\u00edctimas de algo o de alguien. A renacer se aprende llorando conjuntamente. As\u00ed compartiremos, luego, una placidez que nadie nos podr\u00e1 quitar. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":11223,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11222"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11222"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11222\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28951,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11222\/revisions\/28951"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11223"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11222"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11222"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11222"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}