{"id":11112,"date":"2018-08-06T00:00:00","date_gmt":"2018-08-06T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/seamos-gentes-de-accion-pongamos-espiritu-creativo-y-coraje-en-el-entusiasmo"},"modified":"2024-02-22T21:34:45","modified_gmt":"2024-02-23T03:34:45","slug":"seamos-gentes-de-accion-pongamos-espiritu-creativo-y-coraje-en-el-entusiasmo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/seamos-gentes-de-accion-pongamos-espiritu-creativo-y-coraje-en-el-entusiasmo","title":{"rendered":"Seamos gentes de acci\u00f3n  \u201cpongamos esp\u00edritu creativo y coraje en el entusiasmo\u201d"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<\/p>\n<p>El mundo representa una gran diversidad, lo que nos exige ser cada d\u00eda<br \/>\nm\u00e1s cooperadores para sentar los cimientos de una nueva y renovada alianza para<br \/>\nla acci\u00f3n conjunta, a la vez de que se requieran lenguajes m\u00e1s del coraz\u00f3n, que<br \/>\nde las finanzas, para poder activar otros esp\u00edritus m\u00e1s libres y respetuosos<br \/>\ncon el entorno y la distintiva entidad humana. Por momentos contamos con un<br \/>\nsometimiento opresivo de los organismos financieros. Esto nos debilita tanto,<br \/>\nque nos deja sin nervio y sin verbo algunas veces. En otras ocasiones, sufrimos<br \/>\nel ejercicio corrupto de pol\u00edticos que anteponen el bien com\u00fan a sus intereses<br \/>\nprivados; obviando que la pol\u00edtica es servicio y jam\u00e1s negocio. No importa<br \/>\nvulnerar las legislaciones, incluso aquella que sea ley de leyes, nos hemos<br \/>\nacostumbrado a una permisividad del todo vale y todo sirve. \u00a1Triste periodo el<br \/>\nnuestro que todo lo contamina de falsedades!<\/p>\n<p>Con raz\u00f3n, la limitaci\u00f3n del poder es una idea impl\u00edcita en el concepto<br \/>\nmismo del derecho, que hay que ponerla en pr\u00e1ctica m\u00e1s pronto que tarde, puesto<br \/>\nque nadie es due\u00f1o de nadie. No se trata, pues, de reaccionar sin m\u00e1s ante unos<br \/>\nhechos, ya que nuestras actitudes como seres pensantes nos demandan<br \/>\ncuestionarnos, ir al fondo de la cuesti\u00f3n, repensar la realidad, canalizar<br \/>\nnuestra propia inventiva, seguramente redoblar los esfuerzos comprensivos; y,<br \/>\nen todo caso, tender puentes siempre hacia todos aquellos que nos reclaman<br \/>\nayuda. Ahora bien, esta acci\u00f3n no puede ser llevada a buen t\u00e9rmino de manera<br \/>\naislada, fragmentada, es necesario un enfoque global. Sin duda, debemos crear<br \/>\nuna nueva traza de colaboraci\u00f3n entre Estados, incluso para administrar los<br \/>\nrecursos naturales de manera conjunta, puesto que las crisis van a surgir<br \/>\npermanentemente y vamos a tener que convivir auxili\u00e1ndonos unos a otros.<\/p>\n<p>A mi juicio, hoy m\u00e1s que nunca necesitamos de la inventiva humana, para<br \/>\nencontrar el camino que nos lleve a ese horizonte de autorrealizaciones, que es<br \/>\nlo que verdaderamente nos dignifica. Llevamos impresas tantas heridas en el<br \/>\nalma que nos cuesta tomar aliento. Cada d\u00eda son m\u00e1s las personas que se sienten<br \/>\nabandonadas por esa multitud de pedestales, que lo \u00fanico que hacen es<br \/>\naplastarlas m\u00e1s. No sentirse acogido por tus propios an\u00e1logos, es una de las<br \/>\nmayores injusticias. De igual modo, no tener trabajo elimina la dignidad. Al<br \/>\nparecer, la dignificaci\u00f3n del ser humano no est\u00e1 prevista en la agenda de<br \/>\nmuchos l\u00edderes actuales. Por este motivo, diariamente multitud de personas se<br \/>\ndegradan y viven en situaci\u00f3n de desamparo ante la indiferencia de una clase<br \/>\ndominadora que se resiste a extender su mano. La pobreza, la exclusi\u00f3n y las<br \/>\nguerras contin\u00faan siendo el carburante que enciende la maquinaria de la<br \/>\nesclavitud en nuestra \u00e9poca.<\/p>\n<p>Ante este bochornoso contexto de injusta dominaci\u00f3n, es menester el<br \/>\ncoraje del entusiasmo colectivo, el soplo creativo de la gente, sin ninguna<br \/>\ncoacci\u00f3n externa. S\u00f3lo hay que salir de uno mismo, y ver que el mundo ha<br \/>\ncambiado, pero de una manera dram\u00e1tica. A poco que nos dejemos, se nos pisotean<br \/>\nlos m\u00e1s innatos derechos. Cada cual debe ser digno actor de su camino y de su<br \/>\ncaminar. No pongamos m\u00e1s piedras por la calzada. Nuestra casa com\u00fan, o sea<br \/>\nnuestro planeta, nos pertenece a todos por igual, lo que nos requiere de una<br \/>\nestima y consideraci\u00f3n hacia todo aquello que vive y nos acompa\u00f1a en nuestro<br \/>\nandar. Hay que empe\u00f1arse, por tanto, en despojarse de ego\u00edsmos, para poder<br \/>\ntrabajar sobre una justa comprensi\u00f3n de hermanamiento universal y sobre el<br \/>\nrespeto al ser de cada existencia.<\/p>\n<p>Herir a una persona en su decencia es un salvajismo tan descarado, que<br \/>\nmerece restituci\u00f3n. De ah\u00ed, la importancia de luchar de manera leg\u00edtima por<br \/>\nacabar con las violaciones de los derechos humanos. Hasta ahora, si bien la ONU<br \/>\nha marcado unas pautas al establecer unas normas m\u00ednimas de comportamiento<br \/>\naceptable para las naciones, llamando la atenci\u00f3n de la comunidad internacional<br \/>\nsobre las pr\u00e1cticas que pueden incumplir dichas reglas, lo cierto es que urge<br \/>\nun mayor compromiso de todos al respecto; sobre todo, a la hora de considerar<br \/>\nlas diferencias culturales como muros en lugar de horizontes, a fin de promover<br \/>\nuna mayor cohesi\u00f3n social, lo que conlleva de un tes\u00f3n solidario aut\u00e9ntico, muy<br \/>\ndistante a lo que prolifera en la actualidad. Ojal\u00e1 aprendamos a unirnos, a<br \/>\nestar juntos y no divididos, a trabajar coordinados, y de hacerlo as\u00ed,<br \/>\nhag\u00e1moslo como poetas en guardia siempre. La paz ser\u00e1 nuestra y el \u00e9xito de<br \/>\ntodos. Vale la pena implicarse en la tarea.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":11113,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11112"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11112"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11112\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28911,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11112\/revisions\/28911"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/11113"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11112"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11112"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11112"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}