{"id":10989,"date":"2018-07-19T00:00:00","date_gmt":"2018-07-19T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-crueldad-del-desarraigo-uno-vive-del-donarse-y-del-acogerse-2"},"modified":"2024-02-22T21:33:58","modified_gmt":"2024-02-23T03:33:58","slug":"la-crueldad-del-desarraigo-uno-vive-del-donarse-y-del-acogerse-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-crueldad-del-desarraigo-uno-vive-del-donarse-y-del-acogerse-2","title":{"rendered":"La crueldad del desarraigo: \u201cUno vive del donarse y del acogerse\u201d"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras<\/i>, por: V\u00edctor Corcoba Herrero.&nbsp;<\/b><\/p>\n<p><b>Escritor \/&nbsp;corcoba@telefonica.net<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p>No me gusta este tiempo de ret\u00f3ricas interesadas que todo lo confunden<br \/>\ny dilapidan en inter\u00e9s de algunos. S\u00f3lo hay que escuchar la voz de algunos l\u00edderes<br \/>\nm\u00e1s afanados en aumentar sus gastos de defensa, que en propiciar el derecho a<br \/>\nla salud universal como algo innegociable o que las buenas pr\u00e1cticas de acogida<br \/>\ne integraci\u00f3n entre humanos sea algo m\u00e1s que un buen prop\u00f3sito. Es tiempo de<br \/>\nrealidades, de acciones concretas, de reacciones contundentes frente a tantas<br \/>\ndesorientaciones y mentiras. Por eso, que una escuela en el centro de Argentina<br \/>\nhaya abierto sus puertas a los estudiantes sirios que llegaron al pa\u00eds<br \/>\nsudamericano tras escapar de la guerra que desde hace m\u00e1s de siete a\u00f1os asola<br \/>\nsu pa\u00eds, es una gran noticia, que merece expandirse y celebrarla. Este es el<br \/>\ncauce a referenciar, el pulso a imitar, o si quieren la respuesta a repetir:<br \/>\nacoger sin m\u00e1s, resguardar en todo momento, suscitar encuentros y reencontrarse.<br \/>\nEn efecto, precisamente, en una de las llamadas \u201cEscuelas Generativas\u201d,<br \/>\nestablecidas por el gobierno argentino de la provincia de San Luis y que est\u00e1n<br \/>\nalineadas con objetivos de las Naciones Unidas al incentivar una educaci\u00f3n<br \/>\ninnovadora, inclusiva y de calidad, nos consta que se cultiva vivamente la<br \/>\ntolerancia y el respeto d\u00eda a d\u00eda. Y esto, sin duda, es saludable para todos,<br \/>\nya que nos ayudar\u00e1 a vernos con otros ojos m\u00e1s comprensivos, lo que favorecer\u00e1<br \/>\nla cultura del hermanamiento y de la unidad. Ojal\u00e1 se imiten estas actitudes.<\/p>\n<p>Sea como fuere, a mi juicio, a\u00fan no hemos aprendido a conjugar el<br \/>\npo\u00e9tico verbo amar, en todos los tiempos y para todas las edades, y hoy m\u00e1s que<br \/>\nnunca lo necesitamos practicar para reconducir nuestro propio sentido<br \/>\nhumanitario,  para con nosotros mismos y<br \/>\nlos que caminan a nuestro lado. Uno vive del donarse y del acogerse. Ac\u00e1 es<br \/>\ndonde se anida todo. En consecuencia, nos urge entendernos, saber tender la<br \/>\nmano, y ponernos a trabajar en favor de los emigrantes y refugiados, primero<br \/>\npara salvar sus vidas y luego para proteger sus derechos, compartiendo esta<br \/>\nresponsabilidad a nivel global; sin eludir que la crueldad del desarraigo es<br \/>\nalgo tremendo. Ciertamente, es una manera de morir en vida. Toda la especie,<br \/>\npor tanto, estamos llamados a aligerar la carga de la dureza del exilio, a<br \/>\nponer nuestra mirada m\u00e1s all\u00e1 de nosotros mismos, y ver que nos necesitamos<br \/>\ntodos para poder armonizar los caminos del mundo. Esta es la cuesti\u00f3n, y este<br \/>\nproceso ha de incluir en su primer nivel m\u00e1s coraz\u00f3n que coraza, puesto que<br \/>\ntodos formamos parte innata de esa \u00fanica familia humana, con la que hemos de<br \/>\narmonizar el m\u00e1s sublime de los poemas. Al fin y al cabo, somos ese verbo que<br \/>\nnada dice sin ser fusionado en todos los pronombres, pues es el conjunto de<br \/>\nnuestras humildades lo que adjetiva la emoci\u00f3n por vivir y por templar las<br \/>\natm\u00f3sferas de sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Indudablemente, el mejor de los ensue\u00f1os es transitar por los caminos de<br \/>\nla autenticidad. Esto es lo que nos acerca y nos hace mejores ciudadanos. El<br \/>\nmomento actual, para desgracia de todos, es de una crueldad sin l\u00edmites, ha<br \/>\ndesaparecido la alegr\u00eda de vivir en las personas, en parte por ese alejamiento<br \/>\nentre semejantes, que nos vuelve m\u00e1s infelices que nunca. Hay que combatir el<br \/>\ndesarraigo y la p\u00e9rdida de la identidad de cada cual, dignificar a todos ser<br \/>\nhumano, sin obviar que hemos de reconducirnos en la unidad de la que formamos<br \/>\nun indiviso, que es lo que realmente nos concilia y reconcilia nuestra propia<br \/>\nexistencia mundana. De ah\u00ed que no me sirvan las oratorias normativas del m\u00e1s<br \/>\nfuerte, donde el poderoso devora al m\u00e1s d\u00e9bil y lo inutiliza para siempre, estas<br \/>\nson pol\u00edticas ego\u00edstas, y lo que nos hacen falta son pol\u00edticas universalmente<br \/>\nhuman\u00edsticas, que nos encaminen a un di\u00e1logo sincero del coraz\u00f3n, m\u00e1s que del<br \/>\ncuerpo a cuerpo. A\u00fan hoy, con m\u00e1s frecuencia de la debida, Naciones Unidas suele<br \/>\ninformar de una amplia gama de violaciones de los derechos humanos, que<br \/>\nincluyen ejecuciones extrajudiciales, torturas, detenciones arbitrarias y<br \/>\nviolaciones del derecho a la libertad de expresi\u00f3n de las personas, adem\u00e1s de<br \/>\ncampa\u00f1as de incitaci\u00f3n al odio y la difamaci\u00f3n, lo que nos exige un acuerdo<br \/>\nglobal de convivencia y respeto, de construcci\u00f3n verdadera con referentes de<br \/>\nverdad y amor. En suma, que el requerimiento pasa por cimentar esa oda<br \/>\nimprescindible, donde todos podamos sentirnos hermanados con el mel\u00f3dico ritmo<br \/>\nde la consideraci\u00f3n, y bajo esta trascendencia solidaria poder rescatar la<br \/>\nverdadera vida del verso, del que fuimos parte y al que hemos de volver, m\u00e1s<br \/>\npronto que tarde.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras.<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10989"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10989"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10989\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28865,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10989\/revisions\/28865"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10989"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10989"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10989"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}