{"id":10957,"date":"2018-07-18T00:00:00","date_gmt":"2018-07-18T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-crueldad-del-desarraigo-uno-vive-del-donarse-y-del-acogerse"},"modified":"2024-02-22T21:33:53","modified_gmt":"2024-02-23T03:33:53","slug":"la-crueldad-del-desarraigo-uno-vive-del-donarse-y-del-acogerse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-crueldad-del-desarraigo-uno-vive-del-donarse-y-del-acogerse","title":{"rendered":"La crueldad del desarraigo  \u201cuno vive del donarse y del acogerse\u201d"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p><b><u><\/u>Algo m\u00e1s que palabras. por:&nbsp;<b><i>V\u00edctor<br \/>\nCorcoba Herrero\/ <\/i><\/b><\/p>\n<p><u><\/u><\/b><\/p>\n<p>No me gusta este tiempo de ret\u00f3ricas interesadas que todo lo confunden y<br \/>\ndilapidan en inter\u00e9s de algunos. S\u00f3lo hay que escuchar la voz de algunos l\u00edderes<br \/>\nm\u00e1s afanados en aumentar sus gastos de defensa, que en propiciar el derecho a<br \/>\nla salud universal como algo innegociable o que las buenas pr\u00e1cticas de acogida<br \/>\ne integraci\u00f3n entre humanos sea algo m\u00e1s que un buen prop\u00f3sito. Es tiempo de<br \/>\nrealidades, de acciones concretas, de reacciones contundentes frente a tantas<br \/>\ndesorientaciones y mentiras. Por eso, que una escuela en el centro de Argentina<br \/>\nhaya abierto sus puertas a los estudiantes sirios que llegaron al pa\u00eds<br \/>\nsudamericano tras escapar de la guerra que desde hace m\u00e1s de siete a\u00f1os asola<br \/>\nsu pa\u00eds, es una gran noticia, que merece expandirse y celebrarla. Este es el<br \/>\ncauce a referenciar, el pulso a imitar, o si quieren la respuesta a repetir:<br \/>\nacoger sin m\u00e1s, resguardar en todo momento, suscitar encuentros y reencontrarse.<br \/>\nEn efecto, precisamente, en una de las llamadas \u201cEscuelas Generativas\u201d,<br \/>\nestablecidas por el gobierno argentino de la provincia de San Luis y que est\u00e1n<br \/>\nalineadas con objetivos de las Naciones Unidas al incentivar una educaci\u00f3n<br \/>\ninnovadora, inclusiva y de calidad, nos consta que se cultiva vivamente la<br \/>\ntolerancia y el respeto d\u00eda a d\u00eda. Y esto, sin duda, es saludable para todos,<br \/>\nya que nos ayudar\u00e1 a vernos con otros ojos m\u00e1s comprensivos, lo que favorecer\u00e1<br \/>\nla cultura del hermanamiento y de la unidad. Ojal\u00e1 se imiten estas actitudes.<\/p>\n<p>Sea como fuere, a mi juicio, a\u00fan no hemos aprendido a conjugar el<br \/>\npo\u00e9tico verbo amar, en todos los tiempos y para todas las edades, y hoy m\u00e1s que<br \/>\nnunca lo necesitamos practicar para reconducir nuestro propio sentido<br \/>\nhumanitario,  para con nosotros mismos y<br \/>\nlos que caminan a nuestro lado. Uno vive del donarse y del acogerse. Ac\u00e1 es<br \/>\ndonde se anida todo. En consecuencia, nos urge entendernos, saber tender la<br \/>\nmano, y ponernos a trabajar en favor de los emigrantes y refugiados, primero<br \/>\npara salvar sus vidas y luego para proteger sus derechos, compartiendo esta<br \/>\nresponsabilidad a nivel global; sin eludir que la crueldad del desarraigo es<br \/>\nalgo tremendo. Ciertamente, es una manera de morir en vida. Toda la especie,<br \/>\npor tanto, estamos llamados a aligerar la carga de la dureza del exilio, a<br \/>\nponer nuestra mirada m\u00e1s all\u00e1 de nosotros mismos, y ver que nos necesitamos<br \/>\ntodos para poder armonizar los caminos del mundo. Esta es la cuesti\u00f3n, y este<br \/>\nproceso ha de incluir en su primer nivel m\u00e1s coraz\u00f3n que coraza, puesto que<br \/>\ntodos formamos parte innata de esa \u00fanica familia humana, con la que hemos de<br \/>\narmonizar el m\u00e1s sublime de los poemas. Al fin y al cabo, somos ese verbo que<br \/>\nnada dice sin ser fusionado en todos los pronombres, pues es el conjunto de<br \/>\nnuestras humildades lo que adjetiva la emoci\u00f3n por vivir y por templar las<br \/>\natm\u00f3sferas de sue\u00f1os<\/p>\n<p>Indudablemente, el mejor de los ensue\u00f1os es transitar<br \/>\npor los caminos de la autenticidad. Esto es lo que nos acerca y nos hace<br \/>\nmejores ciudadanos. El momento actual, para desgracia de todos, es de una<br \/>\ncrueldad sin l\u00edmites, ha desaparecido la alegr\u00eda de vivir en las personas, en<br \/>\nparte por ese alejamiento entre semejantes, que nos vuelve m\u00e1s infelices que<br \/>\nnunca. Hay que combatir el desarraigo y la p\u00e9rdida de la identidad de cada<br \/>\ncual, dignificar a todos ser humano, sin obviar que hemos de reconducirnos en<br \/>\nla unidad de la que formamos un indiviso, que es lo que realmente nos concilia<br \/>\ny reconcilia nuestra propia existencia mundana. De ah\u00ed que no me sirvan las<br \/>\noratorias normativas del m\u00e1s fuerte, donde el poderoso devora al m\u00e1s d\u00e9bil y lo<br \/>\ninutiliza para siempre, estas son pol\u00edticas ego\u00edstas, y lo que nos hacen falta<br \/>\nson pol\u00edticas universalmente human\u00edsticas, que nos encaminen a un di\u00e1logo<br \/>\nsincero del coraz\u00f3n, m\u00e1s que del cuerpo a cuerpo. A\u00fan hoy, con m\u00e1s frecuencia<br \/>\nde la debida, Naciones Unidas suele informar de una amplia gama de violaciones<br \/>\nde los derechos humanos, que incluyen ejecuciones extrajudiciales, torturas,<br \/>\ndetenciones arbitrarias y violaciones del derecho a la libertad de expresi\u00f3n de<br \/>\nlas personas, adem\u00e1s de campa\u00f1as de incitaci\u00f3n al odio y la difamaci\u00f3n, lo que<br \/>\nnos exige un acuerdo global de convivencia y respeto, de construcci\u00f3n verdadera<br \/>\ncon referentes de verdad y amor. En suma, que el requerimiento pasa por<br \/>\ncimentar esa oda imprescindible, donde todos podamos sentirnos hermanados con<br \/>\nel mel\u00f3dico ritmo de la consideraci\u00f3n, y bajo esta trascendencia solidaria<br \/>\npoder rescatar la verdadera vida del verso, del que fuimos parte y al que hemos<br \/>\nde volver, m\u00e1s pronto que tarde<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":10958,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10957"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10957"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10957\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28854,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10957\/revisions\/28854"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10958"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10957"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10957"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10957"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}