{"id":10940,"date":"2018-07-16T00:00:00","date_gmt":"2018-07-16T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-injusticia-no-es-inmune-nos-corresponde-hacer-del-mundo-un-lugar-para-todos"},"modified":"2024-02-22T21:33:42","modified_gmt":"2024-02-23T03:33:42","slug":"la-injusticia-no-es-inmune-nos-corresponde-hacer-del-mundo-un-lugar-para-todos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-injusticia-no-es-inmune-nos-corresponde-hacer-del-mundo-un-lugar-para-todos","title":{"rendered":"La injusticia no es inmune  \u201cnos corresponde hacer del mundo un lugar para todos\u201d"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:<br \/>\n<\/i><\/b><b><i>V\u00edctor<br \/>\nCorcoba Herrero<br \/>\n<\/i><\/b><\/p>\n<p><\/p>\n<p><i><br \/><\/i><\/p>\n<\/p>\n<p>Hay algo innato en nosotros que debemos fomentar mucho m\u00e1s, el esp\u00edritu de encuentro y unidad, sin temer las divergencias. Todo hay que cultivarlo arm\u00f3nicamente desde la escucha y el di\u00e1logo. Por eso, que los l\u00edderes se re\u00fanan a construir puentes y a fortalecer v\u00ednculos para hacer frente a los desaf\u00edos globales,  es lo m\u00e1s sensato; y, en todo caso, un signo de expectativa que siempre vale la pena celebrarlo. Sin duda, la principal contienda que hemos de vencer, pasa por convencernos a nosotros mismos, que tenemos entre todos que erradicar la miseria y renunciar a la estupidez de los privilegios y la supremac\u00eda. Nadie puede quedar excluido porque todos somos necesarios, \u00fanicos e imprescindibles, para la construcci\u00f3n de ese astro habitable en el que ha de confluir la solidaridad intergeneracional, pero tambi\u00e9n la concurrencia de todas las culturas, interactuando para sostener valores e identidades que han de regenerarse, en esa conjunci\u00f3n de miradas y o\u00eddos, que necesitamos para salir adelante. La humanidad tiene que pensar que la injusticia no es invencible, y a\u00fan menos inmune, y lo que si requiere lo justo es ausencia de soberbia entre nosotros y talante comprensivo. De ah\u00ed que el compromiso ciudadano deba mundializarse, puesto que conlleva una lucha decidida contra la idolatr\u00eda del dinero, o contra el mismo poder usurero, que es capaz de dejarnos sin aire con tal de impedir que respiremos.<\/p>\n<p>&nbsp;Ciertamente, cada d\u00eda hay m\u00e1s carencia de ambientes n\u00edveos. Por eso, que no podemos fracasar, m\u00e1xime cuando el laurel se lo llevan los fuertes y el desenga\u00f1o los d\u00e9biles. En consecuencia, es hora de conciliar otros afanes y desvelos en una escala global, cada uno desde su experiencia en la misi\u00f3n, que nos lleve a una l\u00ednea de maduraci\u00f3n m\u00e1s po\u00e9tica que pol\u00edtica, m\u00e1s humana que deshumanizadora, m\u00e1s libre que esclava de ese universo de intereses que todo lo contamina de inmoralidades y verg\u00fcenzas. Bajo esta perspectiva de donarse, y hasta de perdonarse uno mismo de las andanzas pasadas, pienso que hemos llegado al instante preciso, de intentar promover estrategias conjuntas que nos dignifiquen a todos por igual.  Fruto de esa conjunci\u00f3n de entusiasmos es como surgen los ambiciosos proyectos. Se me ocurre pensar en el Plan de Apoyo de la ONU para el Sahel, cuyo objetivo es &#8220;acelerar la prosperidad compartida y la paz duradera&#8221; en diez pa\u00edses sahelianos. Rachel Kyte, representante especial para la Energ\u00eda Sostenible, cree que el Sahel est\u00e1 en la &#8220;c\u00faspide de una revoluci\u00f3n&#8221; donde la potencia solar puede proporcionar electricidad a la red regional y energ\u00eda a las comunidades locales. Verdaderamente, son estos avances ilusionantes, en  aproximaci\u00f3n con todo lo que nos rodea, lo que nos hace converger en un cambio del coraz\u00f3n. El referente de santa Teresa de Lisieux, puede ayudarnos a reencontrar esa palabra justa, amable, capaz de acercamos ante la riada de ego\u00edsmos que nos circundan por todos los continentes.<\/p>\n<p>&nbsp;Sea como fuere, no podemos continuar por sendas de iniquidad, necesitamos vencer el aluvi\u00f3n de maldades que entre todos hemos cosechado, para no globalizar nuestra propia perdici\u00f3n como especie. Ciertamente, nadie se hace perverso de la noche a la ma\u00f1ana, es cuesti\u00f3n por tanto de repensar comportamientos y liderazgos. Y ante este c\u00famulo de atmosferas injustas tampoco se puede guardar silencio. Somos caminantes de sue\u00f1os, gentes de hospitalidad y verbo, peregrinos con nervio y moradores dispuestos siempre a no callarse ante lo il\u00edcito. Sigamos con este inherente proceder. Quiz\u00e1s, como poetas en guardia que somos por naturaleza, hemos de repudiar la multitud de escenas violentas e inhumanas que sufrimos a todas horas, y en cualquier sito. No podemos, sin duda, seguir con este abecedario de degradaci\u00f3n humana, social y ambiental. Todos estamos perjudicados. Hay que asumir compromisos, y bajo este sentido de \u00e9tica responsable, enmendar las mil injusticias sociales que padecemos, empezando por el desempleo y los d\u00e9ficits de trabajo decente que contin\u00faan elevad\u00edsimos, a tenor de las descomunales cifras en muchas regiones del planeta. Por nuestra historia sabemos que lo m\u00e1s f\u00e1cil es dividir, romper, destruir, aniquilar\u2026; ahora nos falta impulsar otro esp\u00edritu m\u00e1s constructor, tal vez sea el momento de hacerlo, precisamente ahora que la ONU invita a las personas de todo el orbe a celebrar el D\u00eda Internacional de Nelson Mandela  (18 de julio), contribuyendo con peque\u00f1as cosas en sus propias comunidades. Indudablemente, cada persona tiene la capacidad y el encargo de forjar un mundo m\u00e1s equitativo y menos injusto. En cualquier caso, la batalla contra la indecencia debe ser perenne, pues no debemos permitir que nadie nos robe la esperanza por vivir con decencia. En el esfuerzo est\u00e1 el triunfo y, por ende, la honesta vida.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":10941,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10940"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10940"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10940\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28847,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10940\/revisions\/28847"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10941"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10940"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10940"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10940"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}