{"id":10920,"date":"2018-07-13T00:00:00","date_gmt":"2018-07-13T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/organicemos-otro-mundo-olvidemonos-del-mercado-de-intereses-2"},"modified":"2024-02-22T21:33:31","modified_gmt":"2024-02-23T03:33:31","slug":"organicemos-otro-mundo-olvidemonos-del-mercado-de-intereses-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/organicemos-otro-mundo-olvidemonos-del-mercado-de-intereses-2","title":{"rendered":"Organicemos otro mundo \u201colvid\u00e9monos del mercado de intereses"},"content":{"rendered":"<p><b>Algo m\u00e1s que palabras,Por V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritorcorcoba@telefonica.net<\/b><\/p>\n<p>La tierra es cada vez m\u00e1s todos y de nadie. No tiene sentido levantar<br \/>\nmuros o privar de libertad a los migrantes, pues su situaci\u00f3n no es irregular,<br \/>\nsino de necesidad en la mayor\u00eda de las veces. Por tanto, la detenci\u00f3n para<br \/>\ncontrolar ese mundo que transita de ac\u00e1 para all\u00e1 ha de ser el \u00faltimo recurso y<br \/>\nlos pa\u00edses deben priorizar alternativas que favorezcan el encuentro. Estamos<br \/>\nllamados a entendernos y a no confundir t\u00e9rminos, puesto que todos caminamos por<br \/>\nla vida, y nos merecemos dignificarnos y tomar conciencia de que el hogar es un<br \/>\nindiviso planetario en el que nadie puede quedar excluido. No hay otro<br \/>\nhorizonte que el de la uni\u00f3n. En consecuencia, es vital la renuncia a este<br \/>\nmundo de esclavos y sentirse emancipado para dignificarse como ciudadano y huir<br \/>\nde las enormes injusticias que nos acorralan. Ya est\u00e1 bien de sentirnos<br \/>\nperseguidos por ese universo de privilegiados que se creen due\u00f1os y se\u00f1ores del<br \/>\nplaneta. No hacen falta gentes de poder, sino servidores que no avasallen.<br \/>\nTampoco son precisos instrumentos de destrucci\u00f3n ciudadana, sino enseres aut\u00f3nomos<br \/>\ndispuestos a restaurar la aceptaci\u00f3n entre mortales. De nada sirve ese mundo<br \/>\nintelectual, insensible, que no es capaz de ir al encuentro de los d\u00e9biles.<br \/>\nUrge, por ende, un cambio de mentalidad, que no es otro que salir de nosotros y<br \/>\nactivar el coraz\u00f3n, para poder recoger, acoger<br \/>\ny reconocer a nuestros an\u00e1logos, pues somos comunidad y no est\u00e1 bien<br \/>\nsentirse solo y aislado.<\/p>\n<p>No me gusta este mundo que aparta, desune, confina y clausura.<br \/>\nCualquiera de nosotros podemos ser v\u00edctima de esta deshumanizaci\u00f3n sin<br \/>\nprecedentes. Los migrantes nunca deben ser considerados criminales. De igual<br \/>\nmodo, las personas indigentes no se merecen nuestra indiferencia. No estamos<br \/>\naqu\u00ed para alejarnos, sino para reencontrarnos unos con otros, para injertarnos aliento<br \/>\ny sustento, con toda sencillez y humildad. Me niego a concebir este c\u00edrculo de<br \/>\nsoledad generado, en parte, por el pedestal de los acaudalados. Nuestro<br \/>\nobjetivo ha de ser muy distinto al de aquellos que atesoran pertenencias como<br \/>\nobjetivo de vida, debe ser de desprendimiento, de mano tendida, de<br \/>\nconsideraci\u00f3n y afecto hacia los que menos tienen. Esto es f\u00e1cil escribirlo. Lo<br \/>\ns\u00e9. Nos han visionado y adoctrinado hacia una vida que excluye  y esto, indudablemente, cuesta superarlo.<br \/>\nOlvidamos que en esta vida todo es nuestro, y esto implica preocupaci\u00f3n por los<br \/>\nsemejantes a nosotros y responsabilidad com\u00fan de compartir. Al fin y al cabo,<br \/>\nlo significativo es vivir con lo esencial, dej\u00e1ndose acariciar por esa mirada<br \/>\ntriste que tiene tras de s\u00ed su propia historia. En efecto, lo transcendental no<br \/>\nes duplicar los gastos en defensa, sino la de adherirse a otra misi\u00f3n m\u00e1s de<br \/>\nrectitud y clemencia, de comprensi\u00f3n y hermanamiento. Por otra parte, nadie me<br \/>\nnegar\u00e1 que seamos una generaci\u00f3n que hablamos de paz continuamente; sin<br \/>\nembargo, traficamos con armas como nunca, y hacemos el mayor negocio con ellas.<br \/>\nSon estas incongruencias, precisamente, las que tenemos que cambiar. Con raz\u00f3n,<br \/>\nel colmo de todas las maldades germina de la hipocres\u00eda.<\/p>\n<p>Naturalmente,  somos fan\u00e1ticos de<br \/>\nese mundo fingidor que es el que deber\u00edamos rescatar, m\u00e1s pronto que tarde. Por<br \/>\ndesgracia, nos hemos acostumbrado a decir una cosa, pero a hacer otra muy<br \/>\ndistinta. Y esto lo digo sin el menor asomo de revancha. Nos gobiernan las<br \/>\nactitudes c\u00ednicas que todo lo contaminan y corrompen. La corrupci\u00f3n nos demuele<br \/>\ncomo habitantes de bien. Adem\u00e1s, andamos saciados de proclamas de los derechos<br \/>\nhumanos, pero tienen bien poca consideraci\u00f3n para aquellos l\u00edderes que los<br \/>\npisotean a diario, que cierran las puertas fronterizas sin solidaridad<br \/>\ninternacional alguna. Predicamos de los j\u00f3venes y de nuestro propio futuro y<br \/>\nhacemos nada por enfrentarnos a las desigualdades en el mercado laboral. Es<br \/>\ncierto que la educaci\u00f3n y la formaci\u00f3n son cruciales para conseguir un puesto<br \/>\nde trabajo decente, pero luego los sistemas existentes no responden a las<br \/>\nnecesidades de aprendizaje de una gran cantidad de chavales. Efectivamente, lluvia<br \/>\nde falsedades es lo que prolifera. Lo aut\u00e9ntico lo hemos desvirtuado y nada es<br \/>\nlo que parece. Esto es una desgracia, como lo es la ausencia de libertades. Las<br \/>\npersonas requieren como primer valor, volar y poder pensar, hablar sin doblez. \u00danicamente<br \/>\nde este modo podremos conciliar posturas, aproximar entendimiento, conjugar<br \/>\nemociones y reconducir simpat\u00edas. Por eso, los mejores l\u00edderes del mundo son:<br \/>\nel po\u00e9tico decir (la verdad siempre), el po\u00e9tico donar (siempre el amor) y el<br \/>\npo\u00e9tico dirimir (armonizar siempre). Quiz\u00e1s, entonces, el cielo est\u00e9 en<br \/>\nnosotros.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":10921,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10920"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10920"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10920\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28839,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10920\/revisions\/28839"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10921"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10920"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10920"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10920"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}