{"id":10872,"date":"2018-07-09T00:00:00","date_gmt":"2018-07-09T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/abecedario-de-combate"},"modified":"2024-02-22T21:33:06","modified_gmt":"2024-02-23T03:33:06","slug":"abecedario-de-combate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/abecedario-de-combate","title":{"rendered":"Abecedario de combate"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:V\u00edctor<br \/>\nCorcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<\/p>\n<p>Ante esta densa nube de tinieblas que nos circunda por todo el planeta,<br \/>\nno cabe la resignaci\u00f3n, sino la lucha por defender la esperanza de toda vida,<br \/>\npor \u00ednfima que nos parezca. Ha llegado el momento de alistarnos en el<br \/>\nabecedario del combate, que no es otro, que el lenguaje activista de la lucha<br \/>\npor lo arm\u00f3nico. Sin duda, por tanto, hemos de planificar otras actitudes,<br \/>\notros miramientos en favor de lo que somos, otros cuidados m\u00e1s directos ante<br \/>\ntantos corazones destrozados, lo que nos exige mayor uni\u00f3n entre todos los<br \/>\nmoradores. Podr\u00e1 estar negro el horizonte, amenazarnos la tempestad, pero si<br \/>\nlos pueblos se auxilian y las gentes se revelan ante las injusticias, m\u00e1s<br \/>\npronto que tarde, volver\u00e1 la ansiada quietud a nuestras existencias.<\/p>\n<p>Indudablemente, hoy m\u00e1s que nunca necesitamos buenos gestores, para<br \/>\ncontribuir a crear nuevas atm\u00f3sferas m\u00e1s equitativas y nobles. Hacer familia es<br \/>\nimportante y la humanidad debe entenderse antes de que le sorprenda el fin.<br \/>\nIgualmente nos sucede con los espacios vivos. Se acaba el tiempo para los<br \/>\nbosques, su superficie sigue reduci\u00e9ndose. Sin embargo, Costa Rica, M\u00e9xico, Guatemala<br \/>\ny Bolivia han puesto en marcha proyectos exitosos contra la deforestaci\u00f3n, tal<br \/>\ny como reconoce Naciones Unidas, que son capaces de invertir la tendencia que<br \/>\nse vive, tanto en la regi\u00f3n como a nivel mundial. De igual modo, a mi juicio,<br \/>\nes vital adoptar estrategias sociales para aliviar la pobreza y reducir esta<br \/>\nalarmante desigualdad que nos revierte en una inhumanidad sin precedentes en<br \/>\nnuestra historia.<\/p>\n<p>Por eso, este urgente abecedario de combate que propongo tiene un fin<br \/>\nunitivo, y la comunidad internacional ha de contribuir de manera decidida a que<br \/>\nesa conjunci\u00f3n de caminos diversos, tenga a su t\u00e9rmino ese horizonte<br \/>\nhuman\u00edstico esperanzador, con la asistencia a programas de desarrollo y<br \/>\npoblaci\u00f3n en los pa\u00edses menos adelantados. La lucha no es de poder, sino de<br \/>\nmadurez, de discernimiento, de batallar por la justicia, o si quieren, por ese<br \/>\nsentimiento po\u00e9tico que todo lo ennoblece en un coraz\u00f3n en verso. No lancemos<br \/>\npiedras contra nosotros mismos. Regresemos a esa conjunci\u00f3n de latidos, donde<br \/>\nnadie es m\u00e1s que nadie, y todos somos necesarios. Respaldemos, pues,  los esfuerzos de esas poblaciones dispuestas<br \/>\nsiempre a dar a su camino un enfoque global y solidario, creando espacios<br \/>\nverdes en zonas urbanas, garantizando la tenencia de tierras a los m\u00e1s vulnerables<br \/>\npara erradicar cuando menos el hambre, integrando y reintegrando sentimientos de<br \/>\nunidad &nbsp;por muy variados que sean los<br \/>\nentornos.<\/p>\n<p>Lo dec\u00eda en su tiempo, el inolvidable obispo y fil\u00f3sofo, San Agust\u00edn<br \/>\n(354-430): \u201cEn las cosas necesarias, la unidad; en las dudosas, la libertad; y<br \/>\nen todas, la caridad\u201d. Y, verdaderamente, pienso que la mejor manera de<br \/>\ninclusi\u00f3n no es dar migajas, sino hacer que puedan vivir sin recibirlas. En<br \/>\nconsecuencia, la ofensiva pasa por donarse y perdonarse, por vivirse y revivirse<br \/>\njunto a nuestros an\u00e1logos. Por otra parte, mientras que prosiga en gobierno el<br \/>\npoderoso caballero don dinero, la m\u00e1s arcaica de nuestras sombras, continuaremos<br \/>\nentre la espada y la pared. Penosamente vamos a poder humanizarnos, puesto que<br \/>\nseguir\u00e1 aniquilando nuestros propios pulsos de honestidad. Desde luego, que<br \/>\nhace falta coraje para desterrarlo.<\/p>\n<p>Sea como fuere, entre el poder y el capital nos hemos deshumanizado como<br \/>\njam\u00e1s, hasta convertir el astro en un referente comercial de esclavos. Todo es un<br \/>\nmercado para desgracia nuestra. Personalmente, me niego a convivir con este<br \/>\nabecedario destructor de dignidades. Hay que restaurar el sentido po\u00e9tico que<br \/>\nhay en nosotros, ese que es m\u00e1s de dar aire que de viciarlo, ese que es m\u00e1s de<br \/>\ndar vida que muerte, ese que es m\u00e1s de bondades que de maldades. Precisamente,<br \/>\nen ese abecedario de combate que hoy quiero relanzar con n\u00edtido entusiasmo, me<br \/>\npropongo y les propongo, fuerza y tes\u00f3n para no ser enga\u00f1ados, ni seducidos con<br \/>\nlas armas de los falsos lenguajes que todo lo envenenan y martirizan.<\/p>\n<p>Pensemos en el fen\u00f3meno de la violencia que todo lo domina a su antojo,<br \/>\nvolvi\u00e9ndonos prisioneros de su explotaci\u00f3n, o de esos inocentes ni\u00f1os que no<br \/>\nconocen otra cosa que la guerra. Los datos ah\u00ed est\u00e1n. Son vidas andantes, y por<br \/>\nende, preocupantes cifras. Desde<br \/>\nel a\u00f1o 2013, 2,6 millones de beb\u00e9s han nacido en medio de la guerra y 300.000<br \/>\nni\u00f1os est\u00e1n al borde de la muerte por desnutrici\u00f3n, lo acaba de revelar el<br \/>\nFondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Ojal\u00e1 surjan nuevos<br \/>\nliderazgos mundiales para propiciar la concordia antes de que sea demasiado<br \/>\ntarde. De una vez por todas, dejemos de fabricar armas. Es cuesti\u00f3n de querer.<br \/>\nPongamos, a rengl\u00f3n seguido, voluntad de acci\u00f3n en ese nuevo abecedario an\u00edmico,<br \/>\ncapaz de injertarnos sonrisas en lugar de peleas, autenticidad en vez de<br \/>\nhipocres\u00eda, sabiendo que no hay alianza sin rectitud, ni rectitud sin<br \/>\nclemencia.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":10873,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10872"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10872"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10872\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28820,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10872\/revisions\/28820"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10873"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10872"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10872"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10872"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}