{"id":10799,"date":"2018-07-02T00:00:00","date_gmt":"2018-07-02T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-gran-revuelta-de-la-estima-la-mentira-nos-enferma-socialmente"},"modified":"2024-02-22T21:32:29","modified_gmt":"2024-02-23T03:32:29","slug":"la-gran-revuelta-de-la-estima-la-mentira-nos-enferma-socialmente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-gran-revuelta-de-la-estima-la-mentira-nos-enferma-socialmente","title":{"rendered":"La gran revuelta de la estima (La mentira nos enferma socialmente)"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p><b><u><\/u>Algo m\u00e1s que palabras, por:<b><i>V\u00edctor<br \/>\nCorcoba Herrero.<\/i><\/b><u><\/u><\/b><\/p>\n<p>Pienso que vivimos un momento en el que es necesario llevar adelante una gran revuelta, sobre todo en lo que se refiere a la estima de todo ser humano. El mundo, en su conjunto, requiere reposar y repensar, ver la manera de salvaguardarse de tanto rencor sembrado. Por tanto, creo que es hora de enternecerse, con quienes se convive, para poder atraer ese esp\u00edritu conciliador que todo el orbe demanda con urgencia. Lo arm\u00f3nico es lo que da vida, lleva consigo esa capacidad de fascinar y comunicarse, o sea, de vivir abri\u00e9ndose a los dem\u00e1s. No podemos levantar muros. Eso ha de ser pasado. La prioridad pasa por escuchar y acompa\u00f1ar. Luego, tomando la verdad como lenguaje se acompasa el ritmo y se regulariza la ilusi\u00f3n. Por otra parte, nos hace falta el pan diario de la juventud, al menos para borrar tantas falsedades sembradas que nos llevan a enfermar socialmente. Indudablemente, hemos tambi\u00e9n de actuar con clemencia, en esa cercan\u00eda hacia el an\u00e1logo, sobre todo para no caer en los errores del pasado, pues como dec\u00eda San Ignacio: \u201cEl amor se manifiesta m\u00e1s en las obras que en las palabras\u201d  y, en consecuencia, \u201cest\u00e1 m\u00e1s en dar que en recibir\u201d. \u00a1Don\u00e9monos!, entonces. Sentiremos una felicidad en el alma que es de agradecer.&nbsp;<\/p>\n<p>Desde luego, la generosidad hay que ponerla en valor, si en verdad queremos hacer valer los encuentros, m\u00e1xime en un momento de tantas idas y venidas absurdas, de vueltas y revueltas sin consideraci\u00f3n hacia nadie, con la proliferaci\u00f3n de grupos extremadamente violentos que nos est\u00e1n dejando sin nervio y sin verbo. Por cierto, nos hemos acostumbrado a tragar un aluvi\u00f3n de disfraces, o de vidas en apariencia de dif\u00edcil retorno a lo aut\u00e9ntico. Tanto es as\u00ed, que hay verdaderos encubridores del embuste para que parezca certeza, disimilando el enga\u00f1o y ocultando las intenciones. Sin ir m\u00e1s lejos, algunos de los sembradores del terror han dado un uso tergiversado de la religi\u00f3n y una falsa interpretaci\u00f3n de los textos religiosos para incitar y justificar la violencia. Ante esta triste situaci\u00f3n, no debemos olvidar que la barbarie no tiene defensa alguna. Este tipo de hechos son tan aborrecibles como demoledores porque sus simientes son de odio, hasta el punto que cada d\u00eda es m\u00e1s complicado mantener seguros a los ciudadanos. En cualquier parte del planeta te pueden sorprender los terroristas, dispuestos a encontrar cualquier debilidad en nuestra defensa. Por ello, como dice Naciones unidas, hay que ir por delante de ellos para prevenir que las mismas tecnolog\u00edas se puedan convertir en armas letales. Esta es la cuesti\u00f3n, de ah\u00ed la necesidad de cambiar el coraz\u00f3n, y la mejor manera de hacerlo es bajo la estima del abrazo.   <\/p>\n<p>Llegado a este punto, me viene a la memoria esta inolvidable frase de Quevedo, en referencia a aquellas gentes de bien, que \u00fanicamente atienden al lenguaje interno,  ya que \u201cs\u00f3lo con el coraz\u00f3n se hablan\u201d. En efecto,  es el mundo de los afectos el que nos pone en camino, en movimiento, sin tristezas ni sensaci\u00f3n de cansancio.  Hoy m\u00e1s que nunca nos hace falta mantenernos activos, permanecer en guardia en todo lugar y durante todos los d\u00edas, puesto que \u00fanicamente a trav\u00e9s del esfuerzo y la constancia, podemos abrazarnos y entendernos, en un mundo fracturado como jam\u00e1s, que precisa un futuro compartido para construir sociedades justas e inclusivas, solidarias y libres, capaces de restituir tantas dignidades perdidas, y desalojar tantas incertidumbres creadas por nuestro af\u00e1n ego\u00edsta. Hace tiempo que corremos el riesgo de ser reducidos a un mero producto de mercado y consumo, y esto har\u00e1 del mundo, un verdadero infierno para todos. \u00bfD\u00f3nde ha quedado el amor y nuestra capacidad de amarnos?  Crear las condiciones id\u00f3neas  es una responsabilidad que nos debe involucrar a todos, sin excepci\u00f3n alguna. Sin duda, es a partir de esa uni\u00f3n y unidad de pa\u00edses como se avanza humanamente. <\/p>\n<p>A prop\u00f3sito, en este sentido de hermanarse, no podr\u00eda haber elegido Austria un mejor lema para su presidencia de la Uni\u00f3n Europea, que el de: \u201cUna Europa que protege\u201d. Ciertamente, la humanidad desea una mayor protecci\u00f3n, o si quieren un mayor sentido de consideraci\u00f3n, seguridad y orden.  Finalmente, tambi\u00e9n me complace que la Presidencia se centre en asegurar la estabilidad en el vecindario de Europa, en la ciudadan\u00eda europe\u00edsta, siempre dispuesta a construir comunidades donde cada uno se sienta reconocido como persona y ciudadano, titular de obligaciones y derechos, donde la \u00e9tica de las exigencias sea l\u00e1mpara de curso de las relaciones. Ahora bien, no vayamos a quedarnos solo en palabras, nuestro trabajo es el de alentar y guiar, el de construir sociedades dignificadas, respetuosas con toda vida, con todo ser humano, no permitiendo que nos mutilen el entusiasmo, fortaleza tan valiosa como necesaria. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":10800,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10799"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10799"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10799\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28791,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10799\/revisions\/28791"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10800"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10799"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10799"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10799"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}