{"id":10661,"date":"2018-06-15T00:00:00","date_gmt":"2018-06-15T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/todo-esta-en-nosotros-2"},"modified":"2024-02-22T21:31:43","modified_gmt":"2024-02-23T03:31:43","slug":"todo-esta-en-nosotros-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/todo-esta-en-nosotros-2","title":{"rendered":"Todo est\u00e1 en nosotros"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras<\/i>, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero.<\/b><\/p>\n<p><b>Escritor&nbsp;<\/p>\n<p>\/<br \/>\ncorcoba@telefonica.net<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p>Toda esta vida es un caminar en tr\u00e1nsito haciendo familia, hacia un<br \/>\nmundo global, hacia una patria celeste; y, por ello, es de justicia alzarse,<br \/>\nayudar a levantarse, y vivir favoreciendo los encuentros, para que nadie quede<br \/>\nexcluido, de ese bienestar que es buscado y anhelado por cualquier ser humano.<br \/>\nEn efecto, todo est\u00e1 en nosotros, somos la esencia del hacer, la luz que nos<br \/>\nesclarece o las tinieblas que nos degradan. Sin duda, el momento actual puede<br \/>\nser desastroso o esperanzador, todo va a depender de nuestras actitudes de<br \/>\nacogida y protecci\u00f3n, de colaboraci\u00f3n y hermanamiento. Ha de hermanarse la<br \/>\nhumanidad. Enti\u00e9ndase bien el t\u00e9rmino.<br \/>\nPara empezar hay que decir \u00a1no! a cualquier tipo de rechazo. Los<br \/>\ndiversos gobiernos del mundo no pueden permanecer indiferentes ante ese mundo<br \/>\nmigrante que nos desborda, pero que es objeto de un tr\u00e1fico il\u00edcito como jam\u00e1s<br \/>\nse ha conocido. A prop\u00f3sito, un estudio reciente describe las principales rutas<br \/>\nde contrabando y concluye que este tipo de trata es particularmente elevada<br \/>\nentre los refugiados que, por falta de otros medios, necesitan recurrir a piratas<br \/>\npara llegar a un destino seguro cuando huyen de sus pa\u00edses de origen. Bajo esta<br \/>\nbochornosa realidad, es preciso ponerse en acci\u00f3n para un desarrollo humano m\u00e1s<br \/>\nintegrador, puesto que cualquiera de nosotros podemos ser mercanc\u00eda de unos<br \/>\ntraficantes sin escr\u00fapulos. Toca, pues, hacer pi\u00f1a en todo el orbe para poder<br \/>\ndignificar cualquier existencia por \u00ednfima que nos parezca.<\/p>\n<p>En nosotros radica todo, el derecho a movernos o a no movernos, a<br \/>\nemigrar o a no emigrar, porque el mundo es para todo ser humano, no \u00fanicamente<br \/>\npara los privilegiados. No pongamos tantas barreras. Precisamente, el D\u00eda Internacional de las Remesas Familiares,<br \/>\nque se celebra cada 16 de junio, est\u00e1 orientado a reconocer la importante<br \/>\ncontribuci\u00f3n financiera de los trabajadores migrantes al bienestar de sus<br \/>\nfamilias en sus lugares de origen y al desarrollo sostenible de sus pa\u00edses.<br \/>\nTambi\u00e9n tiene como prop\u00f3sito alentar a los sectores p\u00fablico y privado y a la<br \/>\nsociedad civil a hacer m\u00e1s y a colaborar para que esos fondos tengan el mayor<br \/>\nimpacto en los pa\u00edses en desarrollo. Por ejemplo, hay que hacer justicia en un<br \/>\nmundo de tantas desigualdades, y aunque nos duela, no se trata de incrementar<br \/>\nel bienestar de unos pocos, sino la dicha de toda persona. Nos corresponde<br \/>\nreparar no tanto los discursos como las acciones,  dej\u00e9monos de dar migajas, don\u00e9monos en alma y<br \/>\ncuerpo hacia aquellos con los que nadie cuenta, hagamos valer los derechos<br \/>\nfundamentales en todos, y pongamos en val\u00eda el v\u00ednculo que nos fraterniza como<br \/>\nespecie pensante. Querer es poder. Que nadie se confunda optando por un<br \/>\nesp\u00edritu destructor. \u00danicamente cultiv\u00e1ndonos coraz\u00f3n a coraz\u00f3n podemos<br \/>\nconstruir moradas que nos concilien, nos unan y simpaticen. Esta es la<br \/>\ncuesti\u00f3n. Sobre esto, en el fondo, se funda el trascendente valor de la<br \/>\nhospitalidad, ofrecida a cualquier migrante necesitado de refugio.<\/p>\n<p>En un momento de tantas huidas y abandonos, por el<br \/>\nimpacto de mil conflictos y violencias, urge que los pa\u00edses trabajen unidos<br \/>\npara brindar seguridad a quienes la reclaman. De nosotros, y exclusivamente de<br \/>\ncada cual, va a depender que cese esta atm\u00f3sfera de preocupaciones,<br \/>\nreconstruyendo vidas, o lo que es lo mismo, activando otros cultos con el<br \/>\nlenguaje del entusiasmo, sabiendo que las cosas que crecen desde el amor, jam\u00e1s<br \/>\ndesfallecen, y que quien protege existencias, acrecienta la suya tambi\u00e9n. Hoy<br \/>\nm\u00e1s que nunca, las palabras de san Juan Pablo II nos estimulan a ese cambio en<br \/>\nnuestro modo de ser y de actuar: \u201cSi son muchos los que comparten el sue\u00f1o de un mundo en paz, y si se valora la<br \/>\naportaci\u00f3n de los migrantes y los refugiados, la humanidad puede<br \/>\ntransformarse cada vez m\u00e1s en familia de todos, y nuestra tierra verdaderamente<br \/>\nen casa com\u00fan\u201d.  Ojal\u00e1 aprendamos a ser<br \/>\npara los dem\u00e1s antes que para nosotros mismos. Por esta raz\u00f3n, es vital impulsar<br \/>\notras pol\u00edticas m\u00e1s sociales, o si prefieren m\u00e1s po\u00e9ticas, en el sentido de que<br \/>\ntodos somos necesarios e imprescindibles, tambi\u00e9n los migrantes y refugiados,<br \/>\nlos excluidos y marginados por este sistema injusto que se dice productivo, que<br \/>\nnos endiosa hasta el punto de pensar que el mundo es nuestro o de unos pocos.<br \/>\nLa necedad no puede ser mayor. Organic\u00e9monos de otro modo m\u00e1s acorde con lo<br \/>\narm\u00f3nico, para que nadie se sienta un extra\u00f1o, y todos nos podamos sentir<br \/>\n\u00fatiles en la creaci\u00f3n de ese cielo habitable, con m\u00e1s poes\u00eda que poder, con m\u00e1s<br \/>\nhorizontes que muros, con m\u00e1s autenticidad que falsedades. En cualquier caso,<br \/>\nestamos en camino, para servir, no para servirnos del d\u00e9bil, algo tan<br \/>\naborrecible como comer su propia carne.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras.<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10661"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10661"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10661\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28740,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10661\/revisions\/28740"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10661"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10661"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10661"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}