{"id":10601,"date":"2018-06-09T00:00:00","date_gmt":"2018-06-09T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/silencio"},"modified":"2024-02-22T21:31:23","modified_gmt":"2024-02-23T03:31:23","slug":"silencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/silencio","title":{"rendered":"Silencio"},"content":{"rendered":"<p>..se rompi\u00f3 el silencio sereno y blanco. Alma y arte en el dedo que acariciaba las cuerdas de aquella guitarra. Ya hab\u00eda pasado todo, y sin embargo todav\u00eda no se sab\u00eda nada. Ca\u00eda en oro y luz la tarde de los primeros junios, y todo en la estancia se volv\u00eda flamenco y son, arrebato y sensaci\u00f3n, vida y pasi\u00f3n..<\/p>\n<p>All\u00e1, lejos de la casa, el silencio negro no era compatible con los puntos suspensivos. Era un punto y final. Y final, el silencio del fin.. el fin, lo que duele con dolor afilado y h\u00famedo, lo que quema, lo que escuece. En la soledad del lugar el silencio hab\u00eda llegado con su ley, y lo cubri\u00f3 todo de nada.<\/p>\n<p>De lo que despu\u00e9s ser\u00eda llanto. Angustia.. y duelo y pregunta y desaz\u00f3n. Ira. L\u00e1grimas&#8230;<\/p>\n<p>Los caprichos del tiempo segu\u00edan marcando el ritmo del guitarreo espa\u00f1ol. Rojo y esencia en un sitio, silencio y amargura en otro. Son los misterios de lo de dentro. De lo que importa. El sabio que tocaba la guitarra, si supiera lo que acababa de suceder, hablar\u00eda  en voz bajita con su propio ser. Y con Dios..<\/p>\n<p>Rezar\u00eda para suplicar ayuda. Ayuda para que ese silencio mortal, que siempre doler\u00e1 lo mismo, un d\u00eda pueda doler un poco menos lacerante. El silencio de aceptar los caminos divinos..<\/p>\n<p>Sent\u00eda la necesidad de escribir algo para el alma de Mario Aguilar, para su familia<br \/>A Ren\u00e9 Aguilera<br \/>A mi querida Paty<br \/>En el silencio de cada oraci\u00f3n a mi querido Luis<br \/>Al toreo<br \/>A los guitarristas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se rompi\u00f3 el silencio sereno y blanco&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":10602,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10601"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10601"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10601\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28718,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10601\/revisions\/28718"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10602"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10601"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10601"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10601"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}