{"id":10564,"date":"2018-06-07T00:00:00","date_gmt":"2018-06-07T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/nunca-es-tarde-para-corregir-nuestras-miserias"},"modified":"2024-02-22T21:31:08","modified_gmt":"2024-02-23T03:31:08","slug":"nunca-es-tarde-para-corregir-nuestras-miserias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/nunca-es-tarde-para-corregir-nuestras-miserias","title":{"rendered":"Nunca es tarde para corregir nuestras miserias"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p><b>Algo M\u00e1s Que Palabras, por: Victor Corcoba Herrero.<\/b><\/p>\n<p><b><\/b><\/p>\n<\/p>\n<p>Tenemos que limpiarnos de nuestras miserias, si en verdad queremos<br \/>\nalentar la esperanza en nuestras vidas. Que en la naci\u00f3n m\u00e1s rica del mundo tengamos<br \/>\ncuarenta millones de pobres es algo verdaderamente inhumano y cruel. Desfigura<br \/>\nnuestro propio rostro humanitario. Por tanto, es hora de que cesen en el mundo<br \/>\nlas discriminaciones y los abusos, las violaciones  y las violencias, que, en muchos casos, est\u00e1n<br \/>\nen el origen de nuestras desdichas. Cuando el poder no entiende de servicio, y<br \/>\nel dinero se convierte en el gran baluarte del camino, resulta imposible que se<br \/>\npueda realizar una distribuci\u00f3n equitativa de las riquezas. En consecuencia, es<br \/>\nmenester poner en valor la justicia y el compartir, la sobriedad y la igualdad,<br \/>\nla solidaridad y la confianza, para retomar otro sentido m\u00e1s trascendente de<br \/>\nlas cosas, con mayor perspectiva de futuro. Y en esto, requerimos unidad y<br \/>\nuni\u00f3n,  aunque \u00fanicamente sea para algo<br \/>\ntan b\u00e1sico como activar el consuelo rec\u00edprocamente.<\/p>\n<p>Estas carencias, de omitir principios en nuestra tarea<br \/>\nde convivir y caminar, nos despojan hasta del propio entusiasmo por vivir. Adquirir<br \/>\notros h\u00e1bitos m\u00e1s humanistas es un buen refugio contra casi todas las miserias<br \/>\nde la vida. Pensemos que de la pobreza surge la riqueza; de ah\u00ed lo<br \/>\nsignificativo que resulta imprimir acciones solidarias, de desprendimiento, ya<br \/>\nno s\u00f3lo de lo superfluo, sino tambi\u00e9n de lo fundamental. Para empezar, entiendo<br \/>\nque no hay mayor injusticia que negar el trabajo y la realizaci\u00f3n de la persona<br \/>\na un quehacer digno, justamente remunerado. A veces los recortes de impuestos<br \/>\nparecen dise\u00f1arse para los m\u00e1s pudientes, para maximizar la desigualdad y<br \/>\nllevar a la penuria a millones de seres humanos. La usura de algunos y el<br \/>\ndesprecio hacia nuestros an\u00e1logos, en ocasiones es tan palpable, que &nbsp;empuja el odio y la venganza, junto a una<br \/>\nmentalidad ego\u00edsta, que dificulta enormemente el donarse a esas gentes<br \/>\nexcluidas y marginadas, por una sociedad feroz y salvaje a m\u00e1s no poder. Ojal\u00e1<br \/>\naprendamos a sembrar otras pol\u00edticas m\u00e1s cooperantes, que nos reintegren y<br \/>\nnormalicen mancomunadamente, comprometi\u00e9ndonos con la equidad. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;A mi juicio, ahora<br \/>\ntenemos una gran coyuntura de abandonar nuestras miserias, sobre todo aquellas<br \/>\nde in\u00fatil autosuficiencia o endiosamiento, pues en realidad estamos aqu\u00ed para<br \/>\ntendernos puentes unos a otros. La oportunidad para hermanarnos es manifiesta.<br \/>\nSin duda, nos hemos globalizado, pero no podemos seguir levantando fronteras,<br \/>\nhay que abrir horizontes sin miedo, no dejando a nadie en el trayecto. Cualquier<br \/>\nser vivo se merece amparo. Cuesta creerlo, pero tambi\u00e9n a esas personas que<br \/>\npadecen alg\u00fan desorden mental, solemos estigmatizarlas. De igual modo, con<br \/>\ndemasiada frecuencia, pasamos por alto los derechos humanos b\u00e1sicos de nuestras<br \/>\npersonas mayores. Por consiguiente, quiz\u00e1s sea el momento preciso de impulsar<br \/>\notros programas  m\u00e1s operativos, tanto a<br \/>\nnivel mundial como regional, de manera que cada pueblo pueda disponer de los<br \/>\nrecursos necesarios para poder llevar a buen t\u00e9rmino una vida digna de sus<br \/>\nmoradores. Es lo m\u00ednimo que puede pedirse. Por desgracia, nos hemos<br \/>\nacostumbrado a esparcir migajas, en lugar de comprometernos con la opci\u00f3n de<br \/>\nuna verdadera pol\u00edtica integradora que nos socialice y fraternice.<\/p>\n<p>En cualquier caso,<br \/>\nnunca es tarde para corregir nuestras miserias, accionando con nuestra actitud<br \/>\nde hospitalidad, a trav\u00e9s de un di\u00e1logo sincero y constructivo, la ansiada paz<br \/>\nsocial y el bien com\u00fan. En efecto, hoy m\u00e1s que nunca necesitamos hacer todo lo<br \/>\nposible por ayudar a esas gentes que desean el retorno a sus hogares, el<br \/>\nreencuentro con la verdad, que es lo que verdaderamente nos sustenta y nos<br \/>\nsostiene en ese hacer m\u00e1s por todos, con menos derroches, y m\u00e1s amor. Esto<br \/>\nsignifica, que todo ser humano avanza, no aisl\u00e1ndose, sino poni\u00e9ndose en<br \/>\ncolaboraci\u00f3n con sus semejantes, m\u00e1s all\u00e1 de lo meramente econ\u00f3mico, puesto que<br \/>\nes un c\u00famulo de virtudes las que han de florecer, en esa b\u00fasqueda de<br \/>\nconcurrencias, ante tantas situaciones humanas degradantes que nos acorralan.<br \/>\nDesde luego, una sociedad que oprime el alma y adoctrina conciencias, deja un<br \/>\nvac\u00edo que por muchas terapias que nos injertemos, vamos a sentirnos desmantelados.<br \/>\nPor eso, toca transformar esos corazones poderosos de piedra, en corazones<br \/>\nservidores de luz, de renuncia a uno mismo, de acogida y recogida de aquellos<br \/>\ncon los que nadie quiere hallarse. En esto radica el gozo de la evoluci\u00f3n. Lo<br \/>\ndem\u00e1s es falsedad.<\/p>\n<p><b><\/b><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo mas que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":10565,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10564"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10564"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10564\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28704,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10564\/revisions\/28704"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10565"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10564"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10564"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10564"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}