{"id":10387,"date":"2018-05-18T00:00:00","date_gmt":"2018-05-18T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-destruccion-del-espiritu-humano-2"},"modified":"2024-02-22T21:29:58","modified_gmt":"2024-02-23T03:29:58","slug":"la-destruccion-del-espiritu-humano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-destruccion-del-espiritu-humano-2","title":{"rendered":"La destrucci\u00f3n del esp\u00edritu humano"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras,&nbsp;<\/i>por: Victor Corcoba Herrero.<\/b><\/p>\n<p><b>Escritor&nbsp;\/&nbsp;<\/b><\/p>\n<p><b>corcoba@telefonica.net<\/b><\/p>\n<p>Se dice que las tres cuartas partes de los mayores conflictos en el<br \/>\nmundo tienen una dimensi\u00f3n cultural destructiva del esp\u00edritu humano. Por lo que<br \/>\nse ve, a\u00fan no hemos aprendido a superar esas mezquinas divisiones, a pesar de<br \/>\nlos mil encuentros que a diario celebramos con esa rica diversidad, de la que<br \/>\ndecimos sentirnos cohesionados, y nada m\u00e1s lejos de la realidad.  Nos falta coraz\u00f3n y nos sobran ego\u00edsmos. Quiz\u00e1s<br \/>\ndeber\u00edamos pasar a los gestos reales en nuestro d\u00eda a d\u00eda, siendo m\u00e1s<br \/>\ncooperadores los unos hacia los otros, tambi\u00e9n m\u00e1s comprensivos y clementes, en<br \/>\ndefinitiva m\u00e1s aut\u00e9nticos con ese di\u00e1logo reciproco que todos nos merecemos, y que<br \/>\ncuando se sustenta realmente en s\u00f3lidas leyes morales, no cabe duda que<br \/>\nfacilita la soluci\u00f3n a esas necias contiendas que son las que verdaderamente<br \/>\ntenemos que excluir de la faz del planeta. Ojal\u00e1 seamos capaces de injertar<br \/>\notro futuro m\u00e1s esperanzador, como esa Agenda Europea Renovada para la<br \/>\nInvestigaci\u00f3n y la Innovaci\u00f3n, que al tiempo que presenta un conjunto de<br \/>\nacciones concretas para profundizar en la capacidad de innovaci\u00f3n de Europa y<br \/>\nproporcionar una prosperidad duradera, advierte que se puede mejorar la vida<br \/>\ncotidiana de millones de personas, ayudando a resolver algunos de nuestros<br \/>\nmayores desaf\u00edos sociales y generacionales.<\/p>\n<\/p>\n<p>&nbsp;Hoy ninguno pone en entredicho que Europa tiene una investigaci\u00f3n de<br \/>\nprimer nivel y una s\u00f3lida base industrial, pero tambi\u00e9n ese esp\u00edritu europe\u00edsta<br \/>\nde apertura est\u00e1 ayudando a que pueblos durante largo tiempo hostiles y<br \/>\nenemigos se reconcilien, en base a los aires democr\u00e1ticos, los derechos humanos<br \/>\ny el estado de derecho. Frenemos, por tanto, el uso de munici\u00f3n letal, pongamos<br \/>\notro esp\u00edritu m\u00e1s constructor en nuestras existencias. No tiene sentido quitar<br \/>\nvidas porque s\u00ed, matar ilusiones, asesinar corazones, y luego lavarnos las<br \/>\nmanos como si nada hubiese ocurrido. Para desgracia nuestra, adem\u00e1s, convivimos<br \/>\ncon demasiadas injusticias, pero tambi\u00e9n con actitudes de indiferencia o de<br \/>\ninsulto hacia el pr\u00f3jimo, que es otra manera de matar. Es hora, pues, de<br \/>\nesforzarse por tomar otro camino m\u00e1s acorde con el verdadero aliento arm\u00f3nico,<br \/>\ndonde nadie es m\u00e1s que nadie, y todos somos alguien. A prop\u00f3sito, el informe \u201cIntolerancia<br \/>\nreligiosa en Brasil\u201d, publicado en enero de 2017, se utilizar\u00e1 para vigilar y<br \/>\nabordar ese soplo discriminatorio que nos est\u00e1 dejando sin alma. En este<br \/>\nsentido, el Relator Especial sobre la libertad de religi\u00f3n o de creencias,<br \/>\nAhmed Shaheed, afirm\u00f3 recientemente que \u201cel mundo vive una ola creciente de<br \/>\nintolerancia y de restricciones al ejercicio del derecho a libertad religiosa y<br \/>\nde credo\u201d. Algo que debe preocuparnos, m\u00e1xime cuando algunos grupos extremistas<br \/>\ndesnaturalizan el aut\u00e9ntico sentido religioso, convirtiendo el modelo de<br \/>\nconvivencia interreligiosa en un manantial peligroso de conflicto y<br \/>\nviolencia.<\/p>\n<p>&nbsp;Por si fuera poco la destrucci\u00f3n del esp\u00edritu humano, tenemos ese mundo<br \/>\nvirtual que nos atrofia, sobre todo a la hora de comunicarnos. Es un propagador<br \/>\nde mentiras como jam\u00e1s se ha conocido. Ante esta bochornosa situaci\u00f3n, tenemos<br \/>\nque mantener los pies en la tierra y volver a las ra\u00edces de lo genuino, que<br \/>\nest\u00e1, sin duda, en la memoria viviente de nuestros progenitores. Ellos son los<br \/>\nque tienen la sabidur\u00eda, que se alcanza con la c\u00e1tedra de las vivencias, para<br \/>\nrestaurarnos hacia horizontes verdaderamente crecidos en el acercamiento, que<br \/>\nes lo que nos engrandece y armoniza. Porque, en efecto, es necesario construir<br \/>\njuntos el verdadero esp\u00edritu global, que no est\u00e1 en el poder, sino en el<br \/>\nservir; que no est\u00e1 en el servirse de nadie, sino en el donarse; y junto a esta<br \/>\nentrega, tambi\u00e9n el esp\u00edritu conciliador ha de ayudarnos a reencontrarnos hasta<br \/>\ncon nosotros mismos. Esta es la cuesti\u00f3n. Ciertamente no podemos caer m\u00e1s bajos<br \/>\ncomo linaje. A los hechos me remito: Desde la Rep\u00fablica Centroafricana hasta<br \/>\nSud\u00e1n del Sur y desde Siria hasta Afganist\u00e1n, los ataques a ni\u00f1os en los<br \/>\nconflictos contin\u00faan sin tregua. UNICEF pide protecci\u00f3n para ellos. Es una de<br \/>\nlas reglas m\u00e1s b\u00e1sicas de la guerra: dejar fuera a los chavales. Y, sin<br \/>\nembargo, se ignora \u201ccon pocos<br \/>\nremordimientos y todav\u00eda menos consecuencias\u201d, seg\u00fan denuncia el Fondo<br \/>\nde las Naciones Unidas para la Infancia. Desde luego, una sociedad que no es<br \/>\ncapaz de ofrecer una atm\u00f3sfera de paz a los ni\u00f1os, teniendo en cuenta que es un<br \/>\nderecho suyo y un deber nuestro, m\u00e1s pronto que tarde confluye en el caos.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras.<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":10388,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10387"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10387"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10387\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28637,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10387\/revisions\/28637"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10388"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10387"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10387"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10387"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}