{"id":10323,"date":"2018-05-11T00:00:00","date_gmt":"2018-05-11T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/las-dos-caras-de-la-moneda-2"},"modified":"2024-02-22T21:29:34","modified_gmt":"2024-02-23T03:29:34","slug":"las-dos-caras-de-la-moneda-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/las-dos-caras-de-la-moneda-2","title":{"rendered":"Las dos caras de la moneda"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Sobran los motivos<\/i>, por:&nbsp;&nbsp;Jordy R. Abraham Mart\u00ecnez.<\/b><\/p>\n<p><b>jordyabraham@gmail.com \/ @JordyAbraham<\/b><\/p>\n<p>Recurrentemente se propone la idea de que es necesario tener esperanza franca de que las cosas van a mejorar. Pareciera que esta corriente establece que las condiciones actuales son indispensables para un futuro m\u00e1s favorecedor, por lo que los males o padecimientos son imprescindibles y hasta justos. Si esta hip\u00f3tesis fuera acertada, la progresi\u00f3n del tiempo forzosamente conduce hacia el progreso sostenido con independencia de las acciones y decisiones que se tomen. As\u00ed, el colmo del optimismo nos har\u00eda caer en una eterna ilusi\u00f3n de que habr\u00e1 un mejor ma\u00f1ana, aunque no trabajemos para merecerlo ni para conseguirlo. <\/p>\n<p>Una dosis de pensamiento optimista debe permanecer en nuestro modo de percibir la vida, pero no como un acto de fe ciega, sino como un aspecto motivador que nos impulse a seguir adelante a pesar de las adversidades. Solo al comprender que nuestra conducta produce efectos que se traducen en logros o fracasos, nos haremos verdaderamente responsables de la construcci\u00f3n del porvenir. Pensar que tendremos un golpe de suerte por medio del cual los problemas desaparecer\u00e1n es absurdo y nos hace perder el tiempo en ilusiones banales, cuando podemos aprovecharlo en trazar planes de trabajo para alcanzar metas reales. El optimismo proactivo es provechoso, pero un optimista ap\u00e1tico es un ingenuo sin remedio. <\/p>\n<p>Ahora bien, es igualmente inveros\u00edmil compartir un \u00e1nimo cargado de negatividad, en el cual se considere la existencia de una decadencia catastr\u00f3fica que nos arrastra de forma constante hacia un futuro peor. El mismo peligro se hace latente en los pesimistas, pues su infundada resignaci\u00f3n los frena a trabajar por buscar soluciones a los problemas. Esta visi\u00f3n fatalista se observa frecuentemente en nuestros d\u00edas y produce una serie de sentimientos negativos en sus adeptos. Ir\u00f3nicamente, el pesimismo generalizado, puede causar estragos que, en efecto, desemboquen en un futuro menos prometedor. Son muchos los vicios que pueden florecer en una sociedad que deja llevarse por el enojo, sin comprender que las acciones de todos cuentan y abonan a las soluciones o a los problemas, seg\u00fan sean el caso. <\/p>\n<p>La polarizaci\u00f3n tiende a ser lesiva para el an\u00e1lisis objetivo de las signaturas pendientes que pueden mejorarse. Las ciencias sociales no pueden asimilarse a trav\u00e9s de enfoques radicales. Para encontrar respuestas a planteamientos significativos de inter\u00e9s com\u00fan, es menester contar con ecuanimidad. Un ciudadano sensible es capaz de reconocer aquello que es bueno, para consolidarlo y darle continuidad, as\u00ed como detectar lo que es nocivo y debe ser modificado. Desde luego, esto no es tarea sencilla, pero el camino hacia el \u00e9xito de las sociedades se forja con elementos como la determinaci\u00f3n, la planeaci\u00f3n estrat\u00e9gica y la innovaci\u00f3n. Entonces, al ser cr\u00edticos pero equilibrados al emitir juicios, veremos que las eventualidades, por lo general, no son ni tan buenas ni tan malas como parecen a simple vista. Toda acci\u00f3n genera una reacci\u00f3n, en cada adversidad puede hallarse una oportunidad de cara al futuro. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobran los motivos.<\/p>\n","protected":false},"author":1061,"featured_media":10324,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10323"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1061"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10323"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10323\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28613,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10323\/revisions\/28613"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10324"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10323"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10323"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10323"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}