{"id":102584,"date":"2021-09-13T00:00:00","date_gmt":"2021-09-13T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/helado-de-vainilla-65431"},"modified":"2024-02-29T19:40:47","modified_gmt":"2024-03-01T01:40:47","slug":"helado-de-vainilla-65431","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/cultura\/helado-de-vainilla-65431","title":{"rendered":"Helado de Vainilla"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p>La Revista en la #Cultura<\/p>\n<p><\/p>\n<p>Esteban Goff Peniche&nbsp;<\/p>\n<p>\u2014FUCK OFF! \u2014me grit\u00f3 un se\u00f1or que le estaba ense\u00f1ando a esquiar a una ni\u00f1a peque\u00f1a cuando pas\u00e9 como estrella fugaz a unos cent\u00edmetros de \u00e9l. No lo voltee a ver y segu\u00ed enfocado en descender en l\u00ednea recta, hasta que dos trabajadores con chamarra azul me hicieron se\u00f1as alborotadas para que me detuviera. Reduje mi velocidad,pero no me detuve por completo. Volte\u00e9 hacia atr\u00e1s y le levant\u00e9 el dedo de en medio a mi hermanito.<\/p>\n<p>\u2014Te salvaste que tuve que frenar para no chocar con una se\u00f1ora. \u2014 la voz ahogada de mi hermano me dio a entender que estaba ardido.<\/p>\n<p>\u2014No es mi culpa que seas lento. \u2014 le dije con una risita burlona.<\/p>\n<p>No hab\u00edamos terminado de quitarnos la tabla de nieve cuando vislumbramos a nuestros pap\u00e1s sentados en la terraza de un restaurante, as\u00ed que nos unimos a ellos a esperar al resto del grupo. La terraza ten\u00eda una vista mayest\u00e1tica a la falda blanca de la monta\u00f1a. Hubiera adorado quedarme all\u00e1 hasta el anochecer, pero ya eran las cuatro de la tarde y los telef\u00e9ricos estaban cerrando, as\u00ed que no pasaron ni unos diez minutos y ya est\u00e1bamos encaminados hacia la caba\u00f1a. <\/p>\n<p>El viaje lo organizaron mis padres junto con unos amigos suyos que ten\u00edan hijos de nuestra edad. Me encantaba regresar a la caba\u00f1a despu\u00e9s de esquiar; todos nos sent\u00e1bamos en la sala a tomar un chocolate caliente o una cerveza, cada uno contaba an\u00e9cdotas de sus traves\u00edas del d\u00edaen la monta\u00f1a y ve\u00edamos juntos los videos esquiando que grab\u00e1bamos con una c\u00e1mara GoPro. <\/p>\n<p>Entramos a la caba\u00f1a, y mi mam\u00e1 tuvo una idea brillante:<\/p>\n<p>\u2014 Hay que jugar cartas.<\/p>\n<p>La gente peg\u00f3 brincos y gritos de emoci\u00f3n como si mi mam\u00e1 hubiera descubierto la cura contra el c\u00e1ncer. Todos quer\u00edan jugar. Sin embargo, era el \u00faltimo d\u00eda del viaje, y no quer\u00eda desperdiciar mi tarde enjaulado en una habitaci\u00f3n. As\u00ed, que se me ocurri\u00f3 una idea mejor\u2026<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1s loco. <\/p>\n<p>\u2014Todos estamos cansados, ve t\u00fa. <\/p>\n<p>Cambi\u00e9 mi chamarra de nieve por una gabardina, y mis pantalones impermeables por unos de mezclilla. Al salir de mi cuarto, encontr\u00e9 a todos sentados alrededor de la mesa, esperando a que mi mam\u00e1 termine de repartir las cartas. Nadie not\u00f3 mi presencia en la sala; as\u00ed que no me desped\u00ed, pero antes de salir por la puerta principal de la caba\u00f1a, di media vuelta y les grit\u00e9:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Aprovechen que por primera vez va a ganar alguien que no soy yo!<\/p>\n<p>\u2014 \u00a1Eres un\u2026 <\/p>\n<p>El aporre\u00f3n al cerrar la puerta enmudeci\u00f3 la palabra \u201cpendejo\u201d. Levant\u00e9 la mirada y sonre\u00ed: estaba listo para una aventura.<\/p>\n<p>La tarde era hermosa en Vail, Colorado; el cielo azul fuerte, los rayos de sol acariciaban mi cara, y las calles estaban completamente blancas al igual que los tejados de todas las construcciones y los pinos que adornaban el paisaje. Parec\u00eda que Dios hab\u00eda esparcido crema por toda la aldea. Camin\u00e9 hacia la parada de cami\u00f3n con mis labios partidos por el fr\u00edo y mis cachetes rojos, pero no me importaba porque sab\u00eda que en unos d\u00edas iba a regresar a M\u00e9rida a sudar y matar mosquitos con un bochorno de cuarenta grados.<\/p>\n<p>Trep\u00e9 al cami\u00f3n (que apestaba a mariguana, por cierto) y me sent\u00e9 junto a una ventana en la que contempl\u00e9 el recorrido hacia el centro de la aldea. Solo ten\u00eda diez d\u00f3lares,que seguramente iban a ser suficientes, pues no ten\u00eda nada planeado; solo quer\u00eda pasar un rato acompa\u00f1ado de mis propios pensamientos, un momento de paz alejado de los ineptos de mi caba\u00f1a. <\/p>\n<p>Finalmente llegu\u00e9. Al bajar del cami\u00f3n contempl\u00e9 el entorno: hab\u00eda muchos restaurantes y tiendas de golosinas alrededor de una pista de hielo que aparentaba ser el coraz\u00f3n del lugar. Los restaurantes ten\u00edan terrazas que se asomaban a la pista, donde muchas familias degustaban una cena, y grupos de amigos brindaban con \u00e1nimo. Hab\u00eda ni\u00f1os jugando y corriendo por todo el lugar, unos se lanzaban bolas de nieve y otros patinaban sobre hielo. Pero lo que m\u00e1s me llam\u00f3 la atenci\u00f3n fue que toda la gente ten\u00eda una sonrisa en su rostro. Se escuchaban risas y murmullos provenientes de los restaurantes, gritos y carcajadas en la pista; era imposible no sentirse feliz. <\/p>\n<p>Me sent\u00e9 en una banca vac\u00eda cerca de la pista, y sin darme cuenta comenc\u00e9 a sonre\u00edr. Justo frente a m\u00ed, cruzaron dos ni\u00f1os que parec\u00edan de trece o catorce a\u00f1os, fumando cigarros descaradamente. Seguro son mexicanos, pens\u00e9 sin evitar que se me salga una carcajada al aire. Era muy extra\u00f1a la alegr\u00eda que sent\u00eda al observar a los turistas.<\/p>\n<p>El sol comenzaba a ocultarse en el horizonte detr\u00e1s de las monta\u00f1as de nieve, pero el sitio segu\u00eda oliendo a alegr\u00eda. Me puse de pie y me recargu\u00e9 en el barandal de la pista sin que se me borre la sonrisa de la cara. Cerr\u00e9 los ojos suavemente para permitir que los \u00faltimos destellos del sol calienten mi rostro, y cuando lentamente los volv\u00ed a abrir\u2026<\/p>\n<p>\u2026hice contacto visual con ella.<\/p>\n<p>Inhal\u00e9 despu\u00e9s de cinco segundos y trat\u00e9 de asimilar lo que acababa de ocurrir: hab\u00eda hecho contacto visual con una ni\u00f1a. Normalmente cuando eso me pasa, desv\u00edo la mirada enseguida. Esta vez, ni ella se sinti\u00f3 incomoda, y sin apartar sus ojos de los m\u00edos, me lanz\u00f3 una sonrisa sutil, y sigui\u00f3 patinando. \u00a1Vaya sonrisa! <\/p>\n<p>Era blanca, ten\u00eda una banda rosa en la cabeza que le cubr\u00eda las orejas y manten\u00eda su pelo casta\u00f1o apartado de su frente, haciendo que resalten sus frondosas cejas que proteg\u00edan sus enromes ojos caf\u00e9s claro. Parec\u00eda un poco m\u00e1s chica que yo. La segu\u00ed observando patinar junto a dos ni\u00f1os peque\u00f1os, jugaba y re\u00eda con ellos. Los cargaba y les daba besitos en las mejillas, giraba en su propio eje como bailarina y los peque\u00f1os tropezaban al intentar igualarla. Patinaba con tanta naturalidad que daba la impresi\u00f3n de serun \u00e1ngel rebotando en nubes celestiales. <\/p>\n<p>La mir\u00e9 unos quince minutos hasta que la noche venci\u00f3 a la luz y tuvieron que desalojar a toda la gente de la pista. Ten\u00eda muchas ganas de hablarle, con tal de observarla de cerca. No me importaba que me conociera, yo solo quer\u00eda seguir vi\u00e9ndola. Pero soy muy maric\u00f3n con las ni\u00f1as, as\u00ed que hui hacia la helader\u00eda detr\u00e1s de m\u00ed que se ve\u00eda muy acogedora. <\/p>\n<p>Por dentro era a\u00fan m\u00e1s agradable. La calefacci\u00f3n me permiti\u00f3 sacar las manos de mis bolsillos y respirar sin que se me congelaran las fosas nasales. Me puse en la fila detr\u00e1s de tres personas y le ech\u00e9 un vistazo al men\u00fa de helados en la parte superior del mostrador, aunque en realidad no era necesario hacerlo porque siempre ordenaba mi sabor favorito. <\/p>\n<p>Saqu\u00e9 mi celular para responder unos mensajes mientras la se\u00f1ora en turno se decid\u00eda por el sabor de su helado, yescuch\u00e9 la campana de la puerta que suena cada vez que se abre. No voltee a ver qui\u00e9n entr\u00f3 porque estaba muy entretenido leyendo los mensajes de mi grupo de amigos. La gente se estaba riendo en el grupo y yo quer\u00eda saber la raz\u00f3n; le di clic a un audio que mandaron, sub\u00ed el volumen a todo lo que da, y le tuve que poner pausa de inmediato porque era una grabaci\u00f3n de gemidos sexuales femeninos. <\/p>\n<p>La helader\u00eda enmudeci\u00f3 y la gente delante de m\u00ed volte\u00f3 para descubrir al degenerado que reprodujo los gemidos. Pero en vez de avergonzarme, yo igual voltee hacia atr\u00e1s para hacer creer a la gente que los puso la persona detr\u00e1s de m\u00ed, y cuando voltee\u2026<\/p>\n<p>\u2026me encontr\u00e9 con esa misma mirada. <\/p>\n<p>No mames.<\/p>\n<p>\u2014Siempre le pasa lo mismo a mi pap\u00e1 \u2014me dijo con la misma sonrisa enorme con la que me hab\u00eda atrapado hace unos minutos.<\/p>\n<p>\u2014Te juro que no entiendo por qu\u00e9 sigo cayendo \u2014le respond\u00ed y continuamos riendo. <\/p>\n<p>Bromeamos del mismo tema por un rato, hasta que la se\u00f1ora de la helader\u00eda me pregunt\u00f3 que quer\u00eda ordenar. Pero antes de ordenar tuve una mejor idea:<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfDe qu\u00e9 sabor te gusta? Yo te invito, \u2014me mostr\u00e9 amigable con la hermosa ni\u00f1a de la bandita rosa.<\/p>\n<p>\u2014No, no tienes que hacerlo.<\/p>\n<p>\u2014En serio, yo quiero regalarte un helado, \u2014le dije muy seguro.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, quiero uno de vainilla en vaso, \u2014levant\u00f3 ligeramente sus hombros y se sonroj\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Dame dos helados de vainilla, \u2014le dije a la se\u00f1ora\u2014, en vaso por favor.<\/p>\n<p>Pagu\u00e9 los helados y salimos juntos de la tienda. Propuse sentarnos en la misma banca donde estaba anteriormente y accedi\u00f3. Platicamos muy fluido para mi sorpresa. Me cont\u00f3 de su viaje y su afici\u00f3n a los deportes de nieve. Era mexicana y sufr\u00eda que no existieran monta\u00f1as donde poder esquiar en nuestro pa\u00eds. Sent\u00ed que esta ni\u00f1a ten\u00eda una vibra diferente, no s\u00e9 lo que era, pero con ella me sent\u00eda muy natural y confiado. Est\u00e1bamos tan concentrados platicando que casi ni tom\u00e1bamos el helado. Quer\u00eda que ese momento nunca acabara.<\/p>\n<p>Le mostr\u00e9 uno de los videos en los que hac\u00eda saltos y me golpeaba cuando ca\u00eda, pero una voz masculina nos interrumpi\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Vente, ya vamos a ir a cenar, \u2014habl\u00f3 un tipo y le extendi\u00f3 una mano a la hermosa ni\u00f1a de la bandita rosa. Ten\u00eda barba completa, elegantemente delineada y era quiz\u00e1 unos cinco cent\u00edmetros m\u00e1s alto que yo. <\/p>\n<p>\u2014\u00c9l es mi novio Mau, \u2014se\u00f1al\u00f3 la ni\u00f1a de la bandita rosa.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 onda, \u2014nos dimos la mano y me sonri\u00f3 tan agradablemente que me sorprend\u00ed. <\/p>\n<p>\u2014Perd\u00f3n por llev\u00e1rmela, pero nos est\u00e1n esperando para cenar, \u2014dijo Mau. <\/p>\n<p>\u2014No te preocupes, \u2014respond\u00ed sin levantarme de la banca<\/p>\n<p>\u2014Bye, me encant\u00f3 conocerte, \u2014me dijo la ni\u00f1a, y me clav\u00f3 un beso suave en la mejilla.<\/p>\n<p>\u2014A m\u00ed igual, disfruten su cena, \u2014a\u00f1ad\u00ed fingiendo mi sonrisa.<\/p>\n<p>Apenas se largaron, dej\u00e9 de sonre\u00edr por primera vez desde que llegu\u00e9 al centro de la aldea. Se march\u00f3 la ni\u00f1a y ni siquiera le pregunt\u00e9 su nombre, ni ella \u00e9l m\u00edo. Al menos, s\u00e9 c\u00f3mo se llama su novio. <\/p>\n<p>Derram\u00e9 mi helado sobre la calle y patee el vaso, porque para ser sincero, siempre he odiado el helado de vainilla.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Revista en la Cultura<\/p>\n","protected":false},"author":1018,"featured_media":136144,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[151],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/102584"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1018"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=102584"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/102584\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/136144"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=102584"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=102584"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=102584"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}