{"id":10016,"date":"2018-04-02T00:00:00","date_gmt":"2018-04-02T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/detengamos-las-amenazas"},"modified":"2024-02-22T21:26:33","modified_gmt":"2024-02-23T03:26:33","slug":"detengamos-las-amenazas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/detengamos-las-amenazas","title":{"rendered":"Detengamos las amenazas"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras<\/i>, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero.<\/b><\/p>\n<p><b>============================<\/b><br \/><b>Escritor \/ corcoba@telefonica.net<\/b><br \/><b>============================<\/b><\/p>\n<p>Es tiempo de remontar obst\u00e1culos, de poner sabidur\u00eda en todas las acciones, de actuar conjuntamente por todos y para todos. No podemos continuar haci\u00e9ndonos m\u00e1s da\u00f1o. Ya est\u00e1 bien de tantas violencias que no conducen a ninguna parte, de tantas desigualdades sembradas y no corregidas, de tanta precariedad en el empleo, de tanto comercio absurdo en definitiva. Ojal\u00e1 fu\u00e9ramos la era del conocimiento para aprender a reprendernos a nosotros mismos, a ser m\u00e1s honestos y coherentes entre lo que decimos y realmente hacemos. As\u00ed, el cambio clim\u00e1tico avanza porque no hay voluntad pol\u00edtica para rectificar. Los procesos de paz no llegan porque faltan manos tendidas para crear condiciones de entendimiento. Por otra parte, no se puede reanudar nada arm\u00f3nico sino somos justos y responsables. La ley internacional humanitaria y los derechos humanos est\u00e1n para cumplirse. Pongamos esp\u00edritu transparente en la concordia, y retornemos al abrazo comprensivo de la verdad. Reactivemos los pactos con programas aut\u00e9nticos, que son los que \u00fanicamente, pueden cerrar heridas. Luego, pasemos p\u00e1gina sin levantar muros. Detengamos las amenazas. Hagamos justicia, que no est\u00e1 tanto en la palabrer\u00eda, como en la renovaci\u00f3n del coraz\u00f3n. Quiz\u00e1s ser\u00e1 bueno que nos escuchemos m\u00e1s y dejemos hablar el alma m\u00e1s noble que llevamos consigo. Marchemos de esta atm\u00f3sfera de apariencias.<\/p>\n<p>Ciertamente, la realidad se ve mejor desde el interior de la persona, m\u00e1xime en un momento de tantas falsedades, en el que andamos desbordados por el aluvi\u00f3n de contrariedades, de ah\u00ed la necesidad de detenernos en estos tiempos azarosos para buscar puntos de encuentro. De este modo, podremos abandonar este clima de violencias que nos asolan. No me cansar\u00e9 de repetir en todas mis columnas period\u00edsticas, que el fruto de la paz llega cuando evidentemente colaboramos en la rectitud, de manera conciliadora, pues no olvidemos que tenemos una dimensi\u00f3n esencialmente social. Nada somos por s\u00ed mismos. A prop\u00f3sito, los l\u00edderes de todos los campos (econ\u00f3mico, pol\u00edtico, judicial, religioso, cultural\u2026) tienen un compromiso espec\u00edfico, el de colaborar y cooperar en favor de la dignidad de todo ser humano, activando todo tipo de di\u00e1logo por \u00ednfimo que nos parezca, mediante la clemente pedagog\u00eda de la reinserci\u00f3n. Ha de movernos, por tanto, a que ese bien que todos deseamos,  junto al de la sociedad,  vaya a la par. Por eso, es fundamental impulsar una verdadera revoluci\u00f3n solidaria y global. Nadie puede quedar en las orillas, entre chantajes, coacciones, encerronas, y otras miserias humanas. El camino para construir un mundo habitable, una Comunidad mundial fraternizada, nos exige una confianza rec\u00edproca, que ha de apoyarse principalmente en los ciudadanos m\u00e1s fr\u00e1giles, a fin de que no se queden marginados y puedan desarrollar plenamente sus propias actitudes y potencialidades. <\/p>\n<p>La debilidad humana es grande, en parte por la forma superficial de considerar la vida. Da constancia de ello, nuestra propia historia. Aunque tambi\u00e9n es cierto que tras esta fuente de inquietud por el futuro de la especie, hay tambi\u00e9n un gigantesco empuje dentro de la misma familia humana que nos injerta coraje y esperanza. Frente a tantos sembradores de envidias, celos y ansias de poder, hay un sector importante de la humanidad sumamente implicado en iniciativas de acci\u00f3n en el compromiso colectivo, incluso mediante la diplomacia bilateral entre naciones, fortaleciendo alianzas con pueblos e instituciones. Se me ocurre pensar en la incondicional labor del Servicio de las Naciones Unidas de Actividades Relativas a las Minas (UNMAS), centrado en las necesidades de las personas afectadas, ante los peligros causados por los artefactos explosivos a los que se exponen los civiles, el personal de mantenimiento de la paz y los mismos trabajadores humanitarios. <\/p>\n<p>De igual modo, tambi\u00e9n las estructuras econ\u00f3micas han de ajustarse a la decencia del ser humano. En este sentido, nos consta que con la ocasi\u00f3n de las Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI), se pondr\u00e1 empe\u00f1o en una perspectiva econ\u00f3mica mundial m\u00e1s \u00e9tica, m\u00e1s contundente con la erradicaci\u00f3n de la pobreza, el desarrollo econ\u00f3mico y la eficacia de la ayuda. Algo esencial de acuerdo con las exigencias del bien com\u00fan, al que con frecuencia solemos acudir, m\u00e1s bien con palabras que con hechos. En cualquier caso, las estad\u00edsticas son fiel reflejo de unos datos que nos dejan sin aliento. Seg\u00fan las Naciones Unidas, en 2018 necesitar\u00e1n ayuda humanitaria 136 millones de personas. Indudablemente, entre las crisis m\u00e1s profundas, se incluyen las provocadas por los conflictos de: Siria, Yemen, Sud\u00e1n del Sur y la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo. Sea como fuere, en un mundo donde casi veinte personas se ven obligadas a desplazarse cada minuto a causa de conflictos, amenazas o persecuciones, el trabajo generoso y solidario es m\u00e1s primordial que nunca. No fracasemos en el auxilio, pero tampoco en conciliar la justicia y la libertad, y a\u00fan menos, en perdernos el respeto mutuo. Al fin y al cabo, nuestra mejor herencia cultural ser\u00e1 la de aprender a convivir con ese gran instrumento que es la consideraci\u00f3n y el razonamiento. Pong\u00e1monos en servicio. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras.<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10016"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10016"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10016\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28488,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10016\/revisions\/28488"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10016"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10016"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10016"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}