Especial / La Revista
La política y el servicio público son mi vocación, construir oportunidades para todas las personas en Yucatán es lo que más disfruto de mi trabajo en el INCAY, anticipa Javier Osante Solís al hacer un balance de los cinco años que lleva al frente de esa dependencia gubernamental.
Creció con su madre Beatriz y su abuelo Renán: “Ellos me enseñaron que los mejores materiales que tenemos para construir nuestra vida son los valores y el trabajo. Gracias a ellos empecé a involucrarme en la política porque creo que es uno de los caminos por los que puedes ayudar a todas las personas”, menciona Javier Osante Solís.
Para él, la política y el servicio público son parte esencial de su vida. Lo son todo, mejor dicho. “Es que yo despierto pensando en trabajar y en cumplir con mi tarea en el gobierno”, comenta. En sus propias palabras, lo que más le apasiona es poder servir a la gente. “Ese es mi mundo, no hay más”, dice mientras camina las calles recién construidas del municipio de Seyé, y que pronto serán inauguradas.
El ingeniero Osante hace, en esta conversación, un recuento de los cinco años que ha pasado al frente del Instituto de Infraestructura Carretera de Yucatán (INCAY), durante la administración del Gobernador Rolando Zapata Bello. “Qué rápido ha pasado el tiempo”, dice, para sí, el ingeniero de 34 años.
La última década ha transcurrido a prisa; en ese tiempo fue el primer titular de Secretaría de la Juventud de Yucatán; luego diputado local y ahora director del INCAY, donde lleva 5 años al frente; en ese instituto ha sabido transmitir su experiencia profesional y humana.
“Llegué con la idea de construir carreteras y calles, pero una vez al frente, cuando empecé a relacionarme con la gran cantidad de compañeros y compañeras que trabajan aquí, me di cuenta que no solamente se trata de construir infraestructura, sino de hacer que esas obras generen oportunidades para cada persona en el estado. Hay muchos ejemplos, como los caminos saca-cosechas, que han hecho que nuestros agricultores puedan vender mejor su producción”, explica.
“Debo admitir que me impresionó lo que podíamos lograr a través del instituto y el compromiso que tiene su gente. Esos dos factores terminaron por motivarme aún más y asumí el encargo con toda responsabilidad”, reflexiona.
-¿Qué has aprendido en el INCAY?
-Para empezar, el INCAY me confirmó que la fórmula del éxito es siempre el trabajo en equipo. Desde el primer día me di cuenta de la calidad de la gente y de su experiencia en la materia. Hay compañeros que llevan en esta ocupación unos 20, 25 años. A ellos hay que reconocerlos y hay que aprender a escucharlos, a oír con atención sus opiniones. Realmente, estoy muy agradecido pues sin su valiosa cooperación no habríamos logrado todo lo que se ha hecho en estos 5 años.
En segundo lugar, confirmé que toda acción de gobierno tiene un camino y un tiempo determinado. En el caso de las carreteras, que son la prioridad del INCAY, entendí que hay todo un proceso para poner en marcha un proyecto de ese nivel; a veces nos puede llevar un año o año y medio. Lo importante es comenzar bien preparado, sin dejar cabos sueltos, para reducir el margen de error.
Es necesario sumar
-A estas alturas, ¿qué es lo que espera la ciudadanía de un servidor público y de un político?
-Tanto del político como del servidor público, por supuesto, se esperan antes que nada honestidad y transparencia absolutas, así como profesionalismo; estas condiciones deben ser siempre inherentes a quienes trabajamos para la ciudadanía, para la sociedad en general, sin distinciones ni prejuicios. Es necesario sumar a la gente, siempre los proyectos que se realizan entre todos son los mejores, todas las personas valoramos lo que hacemos nosotros mismos. En cuanto a temas prioritarios, es un hecho que a la gente le interesa la salud, la seguridad, la educación y el empleo; las carreteras son necesarias para poder cumplir con esas prioridades. La salud es nuestra máxima preocupación, queremos siempre que nuestros seres queridos estén bien, pero si llega a pasar algo necesitamos carreteras adecuadas para que las ambulancias lleguen pronto o para poder ir a un hospital. Se ha mantenido la seguridad en gran medida gracias al continuo patrullaje que se lleva a cabo en las calles y carreteras. La educación, por su parte, es nuestra mayor herramienta en el campo laboral y, en cuanto al empleo, todo mundo desea mejorar, elevar sus ingresos, para forjar así un patrimonio; una vez más las calles son necesarias porque crean conectividad y hacen posible que todos lleguemos a tiempo a nuestra escuela o a nuestro lugar de trabajo. Por lo mismo, sé que cualquier político debe aspirar a elevar la calidad de vida de la gente mediante el cumplimiento de estos temas que son básicos, elementales y nunca dejar de trabajar con los ciudadanos, son ellos los que te van a decir lo que hace falta y lo que haces bien.
Apoyo ciudadano
-Hablas de política y del servicio público con mucho ímpetu, enfatizas ciertos aspectos…
-Definitivamente, mi trabajo al frente del INCAY -y en general en el servicio público-siempre ha sido a partir de que nuestras metas estén basadas en los temas que mencioné hace un momento y esos son temas emocionantes. En el caso del INCAY, por ejemplo, se construyen caminos y carreteras para darle seguridad al ciudadano a través de la mejor conectividad, cuya funcionalidad le ayude a mantener su empleo y a estar lo más pronto posible con su familia. En materia de comercio, una buena carretera hará que los productos lleguen más rápido, que las tiendas estén mejor surtidas; en lo turístico, un camino seguro acerca a los visitantes. Esa es la transversalidad de las políticas públicas. Se trata de proporcionar un bien que nos pueda satisfacer en varios aspectos de nuestra vida cotidiana. Ese es el beneficio en el cual debemos pensar a la hora de hacer una obra. Trabajar aquí, tan cercano a las necesidades de la gente, me sensibiliza; por eso me preocupa y ocupa construir las oportunidades para las personas.
– ¿Algo que quieras añadir a propósito de estos cinco años que estás a punto de cumplir en el INCAY?
-Más que comentario, quisiera manifestar mi agradecimiento a la gente, a toda la ciudadanía por valorar la labor del INCAY, sobre todo por las dificultades que puede ocasionar el hecho de construir una calle, un puente en cualquier punto de la ciudad; son obras que, en un principio, es decir, mientras se levantan, no son populares por las molestias que suelen ocasionar. Sé que esto a veces genera desesperación por el congestionamiento, el polvo y el ruido, pero son situaciones necesarias para que Mérida siga creciendo y las oportunidades lleguen a todas las personas.
-Por cierto, ¿cómo te gustaría ser recordado en el INCAY?
-Para mí es importante que nos recuerden no solamente por la obra, sino por el manejo que le hemos dado al INCAY: hemos sido transparentes con las personas, con los medios de comunicación… todos los trabajos se han entregado en tiempo y forma… la calidad de las obras es buena y le cambiamos la vida a las personas… Para mí, y esto está plasmado en cada persona que forma parte del INCAY, no solamente se trata de construir por construir, sino de que cada obra que se desarrolle sea chica, mediana o grande, genere oportunidades nuevas para cada persona que vive en Yucatán.


