La Esperanza, Chemax, Yucatán (ACOM).- Enclavada a más de 300 kilómetros de la capital yucateca, la ranchería La Esperanza, conformada por unas 65 personas entre ellos casi una veintena de niños y adolescentes, ha permanecido sin servicios básicos desde hace 53 años.
Fundada por Audomaro Canul y Noh cuando tenía 23 años de edad (hoy tiene 76), La Esperanza nació en su afán por encontrar un mejor lugar para vivir y trabajar.
Hoy, con 11 hijos (uno fallecido), dos esposas (una fallecida), llegó a ese punto de la geografía estatal en 1964 procedente de la vecina comisaría de Xcan, y desde entonces ha vivido sin agua potable ni energía eléctrica.
Lo único que contrasta con las endebles viviendas del sitio, es la escuela del Consejo Nacional de Fomento a la Educación (Conafe) donde los jóvenes promotores educativos Luis Felipe Requena y Telma Cocom, de 20 años de edad, han enseñado a 16 niños de preescolar, primaria y secundaria durante un año.
Este martes La Esperanza estuvo de fiesta, pues así lo consideran cuando alguien los visita.
Y es que el secretario de Educación, Víctor Caballero Durán acudió a esta comunidad para entregarles becas a los estudiantes de esta escuela “Juana de Asbaje” y concluir formalmente el ciclo escolar 2016-2017.
Con una inversión de 150 mil pesos, la Segey rehabilitó la escuela, para lo cual cambió los sistemas de bombas y energía solar a fin de que los estudiantes puedan contar con las herramientas necesarias para un mejor aprendizaje.
Comunicada por una vereda de ocho kilómetros con Popolnah, la población más cercana, La Esperanza es un sitio que apareció en el mapa educativo hace algunos años cuando sus alumnos Azael, Carlos y Rosa Canul Chi resultaron los mejor evaluados de todo México en el período 2006-2007.


