Por: Cristina Padín.
Ese día trenzaría un puente de esperanza y fe entre la tierra y Dios, ese día escribirá la canción de cuna que vela sueños y anhelos terrenales mecidos desde el cielo.. ese día fue subjuntivo o condicional, no sé (por eso la escuela además de verbos enseña mil cosas más, y todas necesarias), y ahora es presente. Es y será presente, es real.
Ese día fue una oración, una espera, un latir, una bendición, un sentir. Un día de mayo, una esencia, el cordel intangible de un amor diferente al carnal y distinto al conocido, ese amor espiritual, el que no se toca y sí se nota, el que es eterno y fresco como agua fría de riachuelo de cantigas. Ese día fue blanco. Porque nada es superior a lo blanco.
Ese día habló el Santo Padre. El Papa. La voz de Nuestro Señor. Ese día fue pureza, humildad, verdad, sentimiento, lo que es noble, lo que habita en el alma, un Padrenuestro, una caricia de la Virgen María. Ese día fue un día normal, sin alardes, porque lo que es humilde no necesita disfraz. Y fue, sin duda, un día para la lágrima y para el recuerdo.
Dedicado a la humildad
A la verdad
Al Papa
A las personas creyentes
A mi querido Luis
A Carlos y familia
A lo que es blanco


