Como ocurrió en una famosa serie le dijeron que no tenía alma. Que se había despistado en una tormenta admirando los rayos y el alma se había perdido. El niño era bueno e inocente, creyó que aquello era cierto.
Y caminó por la calle y ayudó a la anciana que siempre paseaba sola a atarse un cordón. Y fue a la Plaza de Toros y se emocionó con los lances. Y leyó poesía y lloró con versos de desamor…
Nada parecía distinto…
Y le relató al sacerdote que seguía rezando para que apareciera su alma..
Y el religioso se emocionó. Tanta gente presumiendo fotos e historias de cuerpos que no eran suyos, trabajos que no tenían y fe que no profesaban…
Y aquel niño inquieto por su alma. Él, que era todo alma…
Al alma
A las personas buenas
A los docentes: imprescindibles en esta sociedad
A los niños
A mi querido Luis
A los lances del toreo
A la gente que no es presuntuosa
A la poesía
Y a la fe. A la fe sincera


