Por: Cristina Padín.
Hay toreros… que poseen la misma mirada de nobleza hoy que cuando tenían muy pocos años; que son etéreos como un suspiro y al mismo tiempo fuertes como la verdad; que son la verdad; que hablan sin eses y con temple; que define muy bien lo que es un genio; que alimentan magia en la muñeca y en la muleta y en la piel; que son serenos y son cual serenata; que son un soneto renacentista y la película más moderna del mundo; que cuando vuelan su capote echan también a volar esperanzas e ilusiones; que tienen conversación y palabras y saben decir mucho; que no son postureo: son realidad; que son sencillos, como el juego de un niño; que son el número 1; que poseen sonrisa fresca y de pureza; que comprenden el toreo antiguo; que tienen la voz muy torera; que parecen un junco y una guitarra flamenca; que en torno a sus lances crean una especie de peregrinaciones que se llaman talavantear; que se funden con el toro en una danza de ayer y de hoy; que leen, y leen historias interesantes, y escriben en las arenas leyendas para los tiempos; que embrujan; que son cante de Lorca y Luna de pasión; que son extremeños; que combinan fantasía con filosofía; que aparecen en azul y goyesco y la oscuridad se hace luz; que son la torería y se llaman Alejandro Talavante..
Me emociono al escribir
A mi mago Talavante: gracias por tanto
A la familia y cuadrilla de Talavante: sois de 10
A talavantinos de ley: mi amada hermana (un poco más tomasista..); Albriux; Murga.. Pau..
Iván.. talavantinos de ley
A los que siempre están. A los que están por interés NO
A genios
A mi amiga Ana
A Rosario
A Luis
A la Plaza de Arles: gracias
Al toreo
A la ilusión que despierta el toreo
A los viajes taurinos
A Tiempo de silencio, este texto se inspira en un párrafo de esa excelente novela


