Por: Cristina Padín.
La mujer escribía cada día una historia. Y la leían en la noche a niños ciegos. Aquella tarde calenturienta que casi despedía al hermoso julio, qué bonito es, ella comentó ese hecho en la playa. Con dos amigas…
Y una le recordó una cosa que contaba a menudo la abuela Pilar… Y se rieron tanto que la mujer decidió escribir ese cuento, que era real.. muy real..
La joven, todo ego y tontería, había llegado a Sanxenxo para pasar una semana. No era fea la localidad, pero más mona era ella. Y, como ella era muy culta y sabía que Sanxenxo está en Galicia, también lo supo.
Que en Galicia hay brujas…
Y localizó la tienda de una y fue a visitarla. Cobraba muy poco: 150 euros. Y le confesó que ella estaba enamorada de un torero. Y la bruja acertó: pudo ver en su bola mágica que sí. Que a ella le gustaba un torero…
Y la atendió muy bien. Qué sabiduría! Y le ofreció consejos para que él también llegara a amarla… Al final de la consulta la bruja le pidió el nombre del matador en cuestión. Era lo único que no había podido ver…
Morante de la Puebla, repuso ella.
Ah, sí.. De la Puebla del Caramiñal…
La abuela Pilar siempre se moría de risa con esta anécdota verídica. Explicaba al que no lo supiera que La Puebla del Río está en Sevilla y La Puebla del Caramiñal en La Coruña…
Y sonrieron las tres muchachas. Un cuento que unía a las siempre unidas y siempre preciosas Andalucía y Galicia…
Dedicado con cariño a Morante de La Puebla
A morantistas de verdad
A Andalucía
A Galicia
A las historias
A Luis
A las abuelas
A mi abuela
A julio: mes que amo
A mi Sanxenxo


