Pablo salió a la mañana de sol, al verano, a la sensación infinita de un rosario de días eternos de posibilidades y secretos. En la mochila llevaba el boletín de notas (muy buenas.. aunque una estupidez de última hora le había bajado una calificación, pero de los errores se aprende) y un libro de música. No concebía la vida sin lectura y sin flamenco..
Era un delicioso 29 de junio.. su santo!
Pedro había finalizado el curso el lunes y se acercó al colegio de su novia a esperarla. Paula y él tenían dieciséis maravillosos años, compartían pasión por el toreo y ojos azules. Ella era morena y él era pelirrojo, los dos obtenían notable en todas las materias, leían mucho y seguían la carrera de Pablo Aguado. Se besaron como se besa: despacio al principio.. después..
Pedro y Paula, sevillanos, también festejaban su día.
Eran primos de Pablo, que era gallego. Galicia y Andalucía siempre unión de arte y leyenda. Se verían muy pronto.. todavía se estaba estrenando un estío de sandía y de aventuras.. Con sentidiño..
Qué bonitos son estos días.. recuerdo con nostalgia acabar las clases, con notazas, y salir al verano y a las emociones
A todo aquel que se llame Pablo, y al divo Pablo
A Pablo Cárdenas, un gran taurino
A Pablo Aguado
A mi amiga Paula, Pau
A cada Pedro
Al verano
A mi amado junio
A Luis
A mi tierra: Galicia
A Andalucía
Al arte
A cada niño, disfrutad el fin de curso y el verano


