Detrás de la puerta pasaban las cosas. Una niña salía hablando de una aventura muy divertida en el Camino de Santiago, en el primitivo. Un adolescente mencionaba un mano a mano entre Juan Belmonte y Joselito el Gallo. Una mujer, que se llamaba Mercedes y cumplía años el bello 23 de abril, comentaba sobre los tiempos de las costuras..
Pero algunas puertas no se abrían.
Permanecían cerradas. Muchas sí se abrían. Y con ellas el mundo de Dulcinea, Marica atravesando su bosque, Penélope tejiendo sin pausa, Santiago y sus pláticas con el joven y con el mar, el peregrinaje caótico de Max Estrella, los patios andaluces de la infancia de Machado, los pensamientos de Ana Ozores, el amor adolescente de Edward y Bella…
Todo. Tanto.
Después descubrieron que las puertas nada más se abrían cuando a ellas llegaban seres que amaban las letras. Personas que adoraban las palabras. Los libros. Que no despreciaban el saber, que apreciaban la cultura. Para alguna gente las puertas no se abrían, permanecían indiferentes a la indiferencia. Se abre ahora una puerta: a la casa opresiva de Angustias, Amelia, Adela..
Os gusta?
Dedicado a mi madre por su cumpleaños y por todo
A mi abuela, besos al cielo. Me enseñó a leer, tenía yo tres años
A los libros
A los que llevan el bello nombre de Jorge
Al toreo
A mi amiga Ana (somos familia)
A Luis
Al pueblo de mi abuela: Brión. Hoy hacen “suelta” de libros para festejar esta fecha, es una maravilla
Y a las historias


