Era palilleira la tía, como lo era la abuela, y como lo había sido la bisabuela. Contaban que los encajes gallegos ya tuvieron una época muy dorada a principios del siglo XIX.. contaban que es Camariñas el origen del encaje de bolillos..
Aquella tarde la niña estaba muy contenta. Iban a misa a ofrecer un manto con ese encaje, blanco purísimo, que había hecho la tía. Lo ofrecían a Santa Minia: virgen y mártir. Muy querida en el lugar. Con fama de muy milagrosa.
También hacía muy feliz a la niña el viaje del primo. Iba a hacer el Camino de Santiago desde Roncesvalles. Y pensaba llevar en la mochila figuras de guitarras y de toreros hechos con encaje de Camariñas. Los había hecho también la tía..
Y el fin de semana iría a la playa.. adoraba el arenal en abril..
Este cuento está dedicado al encaje de Camariñas: puro arte. Y a mi madre, sus trabajos en este campo son joyas
A Santa Minia, mi abuela la adoraba. Y toda la familia
Al toreo
Al Camino de Santiago, he hablado de este encaje en mi libro sobre él. Y también del toreo
A Luis
A las playas
Y a las cosas bonitas


