Los vestidos tenían volantes. Cuando iban a la plaza de toros, en grupos de tres o de cuatro, lucían tardes de ole y de España, y aplaudían la ilusión del paseíllo. Las luces de los trajes, la espera, la esperanza.. y qué colores tan hermosos: el azabache y el espuma de mar y el blanco..
Los vestidos tenían arte. Duende y alma. Aroma y magia. Verdad y tradición. Al pasear por Sevilla en abril era un beso de mayo, un verso de marzo, un suspiro de junio. Era la vida, que baila, que sueña, que ríe. Era lo nuestro a la vera de la belleza más flamenca.
Los vestidos tenían volantes.
Dedicado a Vicky Martín-Berrocal en su cumpleaños
A Ascen, en su cumpleaños
A los volantes
A las personas que crean volantes, como mi hermana
A las plazas de toros
A Luis
A mi Sevilla y mis sevillanos
Y a lo nuestro


