Era un viernes de febrero en un pueblo de mar, un pueblo gallego de mar. También en el resto de España era un viernes de febrero, de hecho el último. En Sevilla y en Salamanca también.
Acabó el colegio, les encantaba. Hacían mil cosas, porque así es como se aprende, no únicamente multiplicando y conjugando. Y como hacía calor pasaron la tarde en la playa. Piel al aire libro, olas, sol.. placer!
La tía en Salamanca hizo lo que hacía cada viernes.. pasear por la Plaza Mayor con una amiga e ir a misa a las siete. Y los primos, en Sevilla, fueron al campo y jugaron con capotes y muletas. Viva el toreo!
En cada lugar hicieron cosas distintas, todos disfrutaron. Pero coincidieron en una: en la comida. Viernes de vigilia. Tomaron viandas de viernes, y les encantó mantener la costumbre y la tradición. Viva la fe!
Dedicado a nuestras costumbres
A Salamanca y Sevilla, ciudades que amo
A Luis
A los días de febrero que nos regalan estas tardes de playa deliciosas
Al toreo
A Rosario


