.. una de aquellas tardes gélidas de enero
habían ido a una biblioteca a una exposición sobre la historia del papel.. Muy interesante! Les encantó. Y en ella pudieron apreciar una curiosa lámina del tradicional cuento de Caperucita Roja. Después, al llegar a casa, el tío Pepe les propuso una fantástica actividad, como siempre. Era un genio!
Crear e ilustrar una versión actualizada del famoso cuento de Caperucita Roja..
“La niña llevaba un abrigo rojo porque hacía ya frío, y porque le gustaba mucho ese color, color muleta de Morante o muleta maga de Talavante. Cruzaba el bosque cada tarde sin miedo, sin prisa y sin pausa. A su amigo Pedro le iba bastante mal en el colegio, aprender le costaba. Ella le ayudaba con los deberes. Porque quería!
Escuchaba música para no pensar en los posibles peligros que pudieron acecharla.. música flamenca de Antonio Carmona o Niña Pastori o Nani Cortés o Camarón.. Un día uno de los mayores de la escuela quiso robarle la merienda y los libros. Pero un cazador de la zona presenció el hecho y escarmentó al muchacho…
La niña llegó feliz a casa de su amigo. Además, desde aquel día no volvería a ir sola. La acompañarían dos chicas que también necesitaban hacer esa ruta… irían las tres juntas conversando. Tenían cosas en común: pasión por el toreo, la música, la lectura.. el disfrutar de la vida. Conocer y jugar y compartir”
Lourdes y Marta completaron la historia. Y los niños pequeños dibujaban personajes y escenarios para después colorearlos. El tío Pepe, feliz, se sirvió una copa de vino tinto, apreciaba mucho el vino, como toda persona normal.. La chimenea encendida sabía a fuego de hogar… Lo bueno y lo de verdad prevalecía..
Hace un año y medio escribí una versión del cuento de Caperucita, y hoy he escrito otra
A los cuentos
A Manuel
A Pepe
A Lourdes y Marta
A mi Luis
Al toreo
A Morante
A mi mago
Al flamenco y a las personas mencionadas


