Cuando yo tenía seis años encontré en un viejo cajón olvidado una lámina preciosa que pertenecía a un libro de héroes del toreo. Me impresionó y, como yo era mil preguntas al día por aquel entonces, quise saber qué era aquella pintura. Los colores y aquella imagen me entusiasmaban..
Me explicaron que eran dos toreros: uno se llamaba Juan y otro José. Me contaron que uno se anunciaba como Juan Belmonte y el otro como Joselito el Gallo, que en las plazas competían y querían ser siempre cada uno el mejor. Pero se respetaban y eran amigos. Hablaban y compartían..
Ya no tenía seis años cuando el azar quiso que me volviera a encontrar en otra ocasión con una estampa única y puramente divina. No necesité preguntar pues sabía qué era lo que se reflejaba allí. Allí estaban el arte y la verdad, la lealtad y lo eterno, lo nuestro y lo hermoso. Camarón y Manzanares..
Un homenaje al principio de un libro que me fascina y que en absoluto es un cuento de niños: un homenaje a El principito..
Para el flamenco. Para Camarón
Para el toreo. Para Manzanares
Para Yeyes y toda la familia
Dedicado a mi querido Luis
A las personas de ley y a las personas de ley en el toreo
Al arte: sin arte no hay nada. Sin sensibilidad no hay arte
A la amistad real


