Tres eran tres los troncos de san Andrés.. y los tres eran buenos! Llegaban a finales de noviembre, con la nostalgia y las tardes pequeñas y el olor a madera y a Adviento. Y nunca olvidaban llegar.. Nadie sabía dónde se metían el resto del tiempo…
Carlos los aguardaba con la misma ilusión con la que aguardaba la primera vela de la corona..
Llegaron! Y uno era blanco, como la pureza y los sueños que son sagrados y la verdad y las calles de Ronda y las sábanas que vuelan al compás de Lorca y los lances de muleta que enamoran y la magia de Talavante y el alma y el ole..
Llegaron! Y otro era azul, como la esperanza y el cielo del mes de abril y las olas del mar en calma y una canción flamenca que acaricia los sentidos y la portada de algunos libros fantásticos y los vestidos de luces de grandes toreros..
Llegaron! Y el tercero era rojo, como el amor apasionado y como las rosas que maravillan y como los vestidos de volantes que se llevan a las Plazas de Toros y como una copa de vino tinto para un brindis bello y como lo que tiene fuerza..
Los troncos de san Andrés siempre traían un mensaje para este tiempo de espera y preparación. En esta ocasión enviaban ilusión y entrega y oración.. y Carlos y los demás agradecieron la llegada y las palabras…
Bendito mes que empieza con Santos y termina con san Andrés…
Dedicado a mi querido padre, Andrés, besos hasta el cielo
Es un cuento de religión, toreo, flamenco y tradición..
A Carlos
A Luis
A mi mago
A los que hacen el toreo todavía más grande
A Paty
Y a los tronquitos, salen en casi todos mis libros


