Guadalupe era mexicana. Era mexicana, era mexicana.. como dice una bella canción de Alexander Acha. Cumplía años el 11 de noviembre y ese mismo día festejaba su santo Martín, un joven al que amaba. En silencio… o tal vez no. Aquel extraño año Guadalupe había decidido enviar un detalle al muchacho…
Y le mandó una pluma muy elegante…
Natalia cumplía años el 11 de noviembre y lo celebraría en la mágica y perfecta Sevilla, la ciudad que enamora el alma y las sensaciones. Las plumas que diseñaba desde hacía varios meses eran todo un éxito y ya habían llegado a Perú y a México.
Eran ideales para escribir bonitas historias o para firmar compromisos importantes.
Así lo hizo Martín: recibió una caja que procedía de su amado México y le fascinó aquella pluma! Mientras comía castañas asadas en Galicia, magosto tradicional de ese día, apuntó en su cuaderno de notas todo lo que necesitaba. Serenidad, fuerza, corazón! Quería ser torero e iniciaba un largo y bonito camino.
Guadalupe, que no había firmado el obsequio, sonrió. Dar siempre provoca felicidad..
A mi Lupis: feliz cumpleaños! Nos vemos pronto
A Natalia: feliz día
A Martín
De pequeña me fascinaban los magostos. Ahora también, pero ya no soy pequeña
A mi abuela le encantaban las castañas y a mí me encantaba ver como las disfrutaba. A mi querida abuela
A mi Luis
A mi México y a mi Sevilla
A los amores!
A las tradiciones


