La tía del niño que soñaba ser torero había tenido un bebé: una niña. Nació con el síndrome de Down, y a su madre le pareció una bendición de Dios. Ella era paciente y dulce, sería una madre excelente para aquella nena tan especial. La llamó Silvia, pues había nacido el 3 de noviembre. Ya sabía hasta la escuela en la que apuntaría a la pequeña… era muy feliz!
El niño que quería ser torero deseaba ser tan puro como José Tomàs, tan mago como Talavante y tan bohemio como Morante. Era culto y estudioso, sabía desde siempre que el toreo es arte y tradición. Leía, admiraba cuadros, adoraba la música. Le encantaba hacer frente a los que critican el toreo con las mejores armas que hay: la verdad, la educación, el saber…
Aquella tarde dorada de noviembre sobrino y tía quedaron para comprar libros y tomar un cafè. En el pueblo: apoyando la economía local…
Un cuento de actualidad
Dedicado a mi querida hermana Silvia en su santo y a cada Silvia
A José Tomàs, Talavante y Morante
A cada persona con síndrome de Down: sois regalos de Dios
Al toreo
A mi querido Luis
A los libros y a la gente que lee


