Se conocieron un lunes y era miércoles, una noche de otoño cálida y acogedora. Para la cena se fueron a un bar de aquel pueblo y bebieron vino y compartieron palabras y silencios. C pensaba que El Pele era el arte con alma, el flamenco con corazón..
Y hablaron de música. P leía El cuarteto de Alejandría antes de dormir y un rato por la mañana, y le resultaba divertido pensar que ellos también eran cuatro. M les contaba del toreo, era un excelente aficionado taurino, le fascinaban Aguado y Ortega..
V siempre sonreía, era la suya una sonrisa franca y sincera. Estaba en el Camino porque era muy religiosa y porque escribía un libro de sentimientos. Sentir: lo más bonito y lo más difícil que tiene la vida. Brindaron y cenaron…
Compostela aguardaba, serena, al final. Y al principio.
Dedicado al Camino de Santiago. Haré unas etapas a final de año y escribiré una novela con estos protagonistas
A Pablo y a Pablo Aguado
A Juan Ortega
A mi querido Luis
A Santiago de Compostela
A los que aprecian el vino
A Antía
A El Pele y al flamenco


