Con el dinero de la cartera, una cartera muy elegante y hermosa, cualquier niña hubiera comprado una de aquellas fantásticas y dulces muñecas, estaban tan de moda! Al niño, Pablo, no le gustaban tanto las muñecas. Y, sobre todo, sabía muy bien qué hacer. Como encontró la cartera en el camino la entregó inmediatamente en la comisaría. Dentro había muchos billetes…
Pero el tipo que la había visto antes ya se había llevado muchos de los billetes. Se los hubiera llevado todos de no haber sido descubierto por los muchachos. Huyó, como huyen los cobardes..
El que había perdido la cartera con el dinero de la cartera organizó una fiesta taurina, porque el pueblo vivía el arte y la cultura y lo español y lo tradicional y lo bello. No le llegaron los billetes y tuvo que poner más, aportó billetes suyos, los que ganaba con su esfuerzo y trabajando. Con su desmedida afición creó un festejo muy sentido… y capotes y muletas danzaron…
Con el dinero de la cartera el tipo que huyó hizo tonterías. Porque era lo que a su cobardía le gustaba: lo tonto, lo ostentoso, lo absurdo. Nadie pensó en él y él no pensó en nadie: todo en orden.
Simplemente un cuento de bien y de mal
Dedicado a la gente de bien
A mi Luis
Al toreo
A los que hacen cosas bien hechas
A Albriux
A mi mago
A Pablo


