Todo era una historia. O tenía al menos los ingredientes necesarios para el cocinado de una historia. De esas que se trenzan, las que son bonitas..
Paula y Cristina se hicieron amigas a la vera de la muleta de Talavante, una era de tez blanca y la otra de piel oscura, sabían beber vino y admirar lo que es honesto. Y las dos festejaban algo un 24..
Ana y Cristina fueron niñas al mismo tiempo y ahí nació su real amistad, y siempre en sus tiempos compartieron el frío y el calor y lo bello y lo duro. Paula y Ana se conocían a través de cuentos y leyendas…
Luis era el niño. El niño de todas. El niño de casa. Caballero de bondad y pureza. El niño por el que rezaban, el niño del que hablaban a la Virgen. La sonrisa de Dios, y un cumpleañero de diecisiete!!
Santi era cada Santiago y ninguno a la vez. Era todos! El camino y el Camino, la ciudad santa, el hombre en el que depositar la confianza, el hombre de ley, el que no falla, el que es español y verdad y entrega…
Y, aquel 24 de julio, Ana y Cristina y Paula siguieron jurando su pacto de felicidad.. y ellos… Ellos sonrieron. Los hombres sonríen.
Dedicado a Pau: felicidad. Eres una gran amiga..
Dedicado a mi querida Cris, a su hija María, y a cada Cristina
Dedicado a mi amiga Ana, de santo el domingo, la mejor amiga que uno pueda imaginar. Yo además de imaginarla la tengo
Dedicado a cada Santiago, a mi Santiago de Compostela, y a esos “Santiago” que hay en nuestras vidas, son grandes!
A mi mago
A mi querido niño Luis: niño en mi familia
A Carlos
A Albriux
Al jefe, que canta muy bien
A mi maravillosa familia
A mi abuela. Gracias a Dios me acompaña en este 24
Y a cada persona sensible


