.. no fallecería aquella tarde Avelino pero sí se iniciaría en ella su muerte.. Olía a fuego en la aldea, pero no era olor de hoguera ni de verano ni de sardinas ni de san Juan. Era el olor malo, olía a negro, a pena, a lo que mata la vida. Olía a quemado. Se quemaba el bosque, lo verde, el pueblo, la infancia, los recuerdos..
Ardía la aldea gallega, qué tristeza, porque algún delincuente había prendido la llama..
Y el fuego lo devoraba todo.. vorazmente.. Se llevaba la fotografía de boda de Avelino, porque ardía su cabaña, se llevaba la muleta que le había regalado muchísimo tiempo atrás en Pontevedra el eterno Manzanares, se llevaba terrenitos, terrenos, se llevaba los esfuerzos, los desvelos, lo que es bonito, cartas de amor…
Moriría en otoño Avelino, nadie lo sabía entonces… pero su sonrisa falleció aquel día…
NO a los incendios
Dedicado a cada anciano apenado por los incendios de mi tierra y a cada anciano
A mi maravillosa abuela
A mi querido Luis
A Manzanares: Eterno siempre
A la familia Manzanares


