Por: Cristina Padín.
El niño que vivía en un bosque que no era el bosque animado pero tenía mucha vida sí sabía perfectamente que el toreo es arte y cultura y emoción. Como lo es la Semana Santa y también el día de la Ascensión. El niño que habitaba pasado el puente, que no era el de Triana pero tenía mucho duende, era hijo de su padre: padre morantista. Y era amigo del primer niño y tampoco desconocía que el toreo es alma y tradición y España…
Y los dos niños se encontraron en los campos, que no eran los de Castilla pero eran igualmente hermosos, a un lado del camino, que no iba hacia Soria pero iba hacia el río fresco y puro. Puro como puro es el toreo: el toreo es la pureza y la verdad. Y se encontraron con la debida distancia de seguridad y con la mascarilla puesta, las cosas se hacen bien, y con alegría pintaron unos dibujos y escribieron unos cuentos. En defensa del toreo…
Como habían hecho los que tanto admiraban: El Juli y Alejandro Talavante y Pablo Aguado y tantos.. como hubieran hecho de estar vivos Manolete y Joselito el Gallo y Antonio Ordóñez…
Día de la Ascensión, 21 de mayo de 2020
Creo que es el primero de mis cuentos con referencia al covid
Viva el toreo!
A cada ser que ama y defiende el toreo
A mi amiga Rosario
A Albriux
A la familia de mi querido Juli: os adoro
A Juli
A mi mago
A Pablo y a Pablo Aguado
A Luis con mucho cariño
Al niño morantista y a su padre
A la memoria de cada torero fallecido
A El bosque animado
A la cultura


